El pasado domingo, el papa Francisco partió llegó a Canadá para una gira de una semana, donde pedirá disculpas por el papel de la Iglesia Católica en el abuso de niños indígenas canadienses en internados.

El Vaticano calificó el viaje como una “peregrinación penitencial”, y el papa fue recibido en Edmonton este domingo por el primer ministro Justin Trudeau y Mary Simon, la gobernadora general de Canadá.

Mientras esté en el país, se reunirá con grupos indígenas y abordará el escándalo de abuso y eliminación de la cultura indígena en las escuelas residenciales del país.

Los líderes indígenas han pedido durante mucho tiempo una disculpa papal por el daño infligido durante décadas a los niños indígenas. El año pasado, se descubrieron cientos de tumbas sin marcar en los terrenos de antiguos internados en Columbia Británica y Saskatchewan.

La Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá ha informado que más de 4.000 niños indígenas murieron por negligencia o abuso en escuelas residenciales, muchas de las cuales estaban a cargo de la Iglesia Católica.

En abril, el papa dijo a los líderes indígenas en el Vaticano que siente “dolor y vergüenza por el papel que han tenido varios católicos, particularmente aquellos con responsabilidades educativas, en todas estas cosas que los hirieron, en los abusos que sufrieron y en la falta de respeto mostrada por su identidad, su cultura e incluso sus valores espirituales”.

A Francisco, de 85 años, se le canceló un viaje a África a principios de este mes debido a problemas en la rodilla.

Dijo en una entrevista con Reuters que todavía tiene la intención de visitar Rusia luego de la invasión de Ucrania por parte del país, pero ha recibido críticas por priorizar ese destino sobre visitar Ucrania y por culpar parcialmente a la OTAN por la invasión de Rusia.

“Me gustaría ir, es posible que logre ir a Ucrania. Lo primero es ir a Rusia para tratar de ayudar, pero me gustaría ir a las dos capitales”, dijo Francisco.

En una entrevista en junio con el periódico italiano La Stampa, Francisco dijo que la guerra “quizás de alguna manera fue provocada o no prevenida”.