
El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York volvió a convertirse anoche en el epicentro del universo cultural con la celebración de la Met Gala 2026.
Bajo la temática “Costume Art”, las escalinatas de la Quinta Avenida fueron testigos de una de las ediciones más experimentales y ambiciosas hasta la fecha, desafiando los límites entre la anatomía humana y el diseño textil.
La exposición de este año del Costume Institute se centra en la relación histórica entre las prendas y el cuerpo. El código de vestimenta, “Fashion Is Art” (La moda es arte), impulsó a los invitados a tratar sus siluetas como esculturas vivientes.
La velada fue presidida por una mesa de anfitriones de lujo que incluyó a Beyoncé, Nicole Kidman, Venus Williams y, por supuesto, la editora de Vogue, Anna Wintour.
Momentos que paralizaron la alfombra roja
• El regreso de Beyoncé: Tras una década de ausencia, la “Queen Bey” hizo una entrada triunfal con un diseño de Olivier Rousteing que simulaba un esqueleto incrustado en diamantes, una interpretación literal del “cuerpo mortal” que dejó a los presentes sin aliento.
• Rihanna y la elegancia plateada: Fiel a su tradición de cerrar la alfombra, Rihanna apareció con un vestido de efecto metálico arrugado que reflejaba las luces de los flashes como un espejo líquido.
• Kim Kardashian y la armadura: La empresaria optó por un vestido de bronce moldeado directamente sobre su torso, una pieza de “body-con” artístico que recordaba a las estatuas clásicas del Renacimiento.
• La invasión del surrealismo: Artistas y modelos lucieron prótesis hiperrealistas y estructuras impresas en 3D (estilo Iris van Herpen), transformando el desfile en una galería de arte post-humano.
Con entradas que este año alcanzaron los $75,000 dólares por persona, la exclusividad del evento no estuvo exenta de críticas.
Fuera del museo, grupos de activistas se manifestaron contra la presencia de Jeff Bezos (co-presidente de la gala), señalando las disparidades laborales mientras dentro se celebraba una cena de gala que recaudó millones para el financiamiento del museo.
Aunque el interior del evento sigue siendo un misterio protegido por la prohibición de cámaras, millones de personas siguieron la transmisión en vivo a través de YouTube y TikTok.