El COVID-19 y otras crisis dañan la capacidad para identificar a las víctimas de la trata

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Según un nuevo informe publicado el martes por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), se están identificando menos víctimas de la trata de personas, a pesar de que la pandemia del COVID-19 y otras crisis están aumentando su vulnerabilidad.

Globalmente, el número de víctimas detectadas disminuyó un 11% en 2020 con respecto al año anterior, debido al menor número de detecciones en los países de ingresos bajos y medios, de acuerdo con datos del reporte Informe Global en Trata de Personas.

El número de condenas por delitos de trata también disminuyó un 27% en el mismo período, acelerando una tendencia a largo plazo registrada desde 2017.

En ciertas regiones, los descensos en las condenas han sido más acusados, llegando al 56% en Asia Meridional y el 45% en América del Sur.

Efecto pandémico

Según el informe, a pesar de haber reducido las oportunidades de actuación de los traficantes, la pandemia puede haber debilitado la capacidad de las fuerzas del orden para detectar a las víctimas.

“No podemos permitir que las crisis agraven la explotación”, declaró Ghada Waly, directora ejecutiva de la agencia.

“La ONU y la comunidad de donantes tienen que apoyar a las autoridades nacionales, sobre todo en los países en desarrollo, para responder a las amenazas de la trata, e identificar y proteger a las víctimas, especialmente en estados de emergencia”, agregó.

El análisis también reveló que durante la pandemia se detectaron menos casos de trata con fines de explotación sexual, debido al cierre de espacios públicos.

Las restricciones relacionadas pueden haber empujado esta forma de trata hacia lugares más ocultos y menos seguros, dificultando la identificación de las víctimas.

Victimas autorrescatadas

El análisis de los casos judiciales presentes en el informe también muestra que las víctimas de trata identificadas son en su mayoría las que escapan de los traficantes por sus propios medios y, de hecho, son autorrescatadas.

El 41% de las víctimas que escaparon denunciaron a las autoridades por su propia iniciativa, comparado con el 28% de las víctimas que fueron localizadas por las fuerzas del orden y el 11% por miembros de la comunidad y la sociedad civil.

Según el informe, este porcentaje es especialmente alarmante si se tiene en cuenta que muchas de ellas no se identifican como víctimas o tienen demasiado miedo como para intentar escapar.

Dos jóvenes víctimas de la trata de personas, rescatadas del campo de refugiados de Dzaleka, reciben apoyo en un refugio de Malawi.

Guerra y conflicto

La guerra y los conflictos ofrecen oportunidades que los traficantes pueden explotar, y la guerra en Ucrania aumenta los riesgos de trata para las millones de personas desplazadas. 

El informe muestra cómo la mayoría de las víctimas son originarios de países en África y del Medio Oriente y traficados entre esos países.

También hay mayores niveles de impunidad en África Subsahariana y Asia meridional. Los países de estas regiones condenan a menos traficantes y detectan a menos víctimas que el resto del mundo.

Al mismo tiempo, las víctimas de estas regiones son identificadas en una mayor variedad en países de destino que las víctimas de otras regiones.

El examen de los casos judiciales reveló que las víctimas femeninas son objeto de violencia física o extrema a manos de los traficantes, en una proporción tres veces superior a la de los varones.

Los niños son objecto de secuestro y trata casi el doble de veces que los adultos.

Mujeres en el muelle

Al mismo tiempo, las mujeres investigadas por trata de personas tienen más probabilidades de ser condenadas que los hombres.

Esto sugiere que el sistema de justicia discrimina a las mujeres y que el papel de las mujeres en la trata de blancas puede aumentar la probabilidad de que sean condenadas por el delito.