
La sexta edición del Clásico Mundial de Béisbol (WBC) 2026 ha subido el telón, y lo ha hecho con la fuerza de un home run con las bases llenas. Desde las luces de neón en el Tokyo Dome hasta la calidez caribeña en San Juan y Miami, el “Rey de los Deportes” ha reclamado su trono global en una jornada inaugural marcada por el poderío de las potencias.
En el Daikin Park de Houston, la maquinaria de Estados Unidos no perdió tiempo para recordar por qué son los actuales subcampeones. Con un Aaron Judge que parece haber traído su forma de Nueva York al equipo nacional, las barras y las estrellas aplastaron a Brasil con un contundente 15-5. Judge despachó un vuelacercas de dos carreras apenas en el primer episodio, marcando el ritmo de una ofensiva que forzó 17 boletos y desgastó al pitcheo brasileño hasta el agotamiento.
Al otro lado del mundo, en el majestuoso Tokyo Dome, el fenómeno Shohei Ohtani volvió a demostrar que el diamante es su patio de juegos. Aunque en esta edición se enfoca en su madero, Ohtani no decepcionó a su público: un Grand Slam monumental que lideró la blanqueada de Japón 13-0 sobre China Taipéi.
En el Grupo D, bautizado como el “Grupo de la Muerte” en Miami, el sabor caribeño dominó la escena. La República Dominicana hizo gala de su profundidad ofensiva al doblegar a una aguerrida Nicaragua 12-3, con batazos de largo metraje que encendieron las tribunas del loanDepot Park. Por su parte, Venezuela dio un golpe de autoridad al vencer 6-2 a los Países Bajos, gracias a un racimo de cuatro carreras en la quinta entrada que dejó sin respuesta a los europeos.
En San Juan, la “Isla del Encanto” celebró un debut impecable. Puerto Rico blanqueó a Colombia 5-0, con una joya monticular de Seth Lugo y el bate oportuno de sus veteranos. Mientras tanto, en un duelo de estrategias, Cuba logró imponerse 3-1 a Panamá, demostrando que su pitcheo sigue siendo su carta de presentación más fuerte.