
Un enfrentamiento insólito entre la policía de Nueva York y participantes de una masiva pelea de bolas de nieve en Washington Square Park escaló esta semana a un conflicto político visible, tras la detención de Gusmane Coulibaly, un joven de 27 años acusado de agredir a dos agentes con bolas de nieve y hielo.
Mientras los sindicatos policiales y la comisaria Jessica Tisch insisten en la gravedad de los hechos y exigen más detenciones, el alcalde Zohran Mamdani rechazó la caracterización de delito y advirtió sobre las implicancias sociales del caso, según informó The New York Times.
La investigación policial continúa tras la detención de Coulibaly. Dos agentes, según la policía, recibieron impactos “múltiples” en cuello y rostro con “hielo y nieve”, y fueron trasladados a un hospital, donde permanecen en condición estable de acuerdo con el reporte del medio estadounidense.
Además, las autoridades buscan a tres varones más, identificados por la policía como jóvenes de entre 18 y 20 años. El Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) difundió imágenes con la marca de “Crime Stoppers” para identificar a los sospechosos.
Los hechos: del festejo a la fractura política
El episodio comenzó el lunes, cuando diversos creadores de contenido organizaron en redes una multitudinaria batalla de bolas de nieve en Washington Square Park, en pleno corazón de Manhattan, para celebrar la histórica nevada que el domingo y lunes sumó más de 51 centímetros en la ciudad.
El parque, con tradición en este tipo de actividades, rápidamente congregó a decenas de personas luego de días con escuelas cerradas y el tránsito interrumpido.
La aparición de varios agentes del NYPD, enviados tras llamados al 911, propició un cambio de clima. Diversas grabaciones muestran primero a los policías reaccionando de manera distendida ante los primeros lanzamientos, pero el tono se tensó cuando más participantes comenzaron a lanzar bolas grandes de nieve en dirección a los uniformados.
Fragmentos de video, ampliamente viralizados en X y TikTok, muestran también a adolescentes persiguiendo a los agentes hasta sus vehículos, mientras arrojaban nieve y gritaban insultos. Según imágenes verificadas, algunos policías pueden verse empujando a personas hacia los bancos de nieve en su retirada.
Horas después, Jessica Tisch, comisaria del NYPD, calificó en redes sociales la conducta como “vergonzosa y criminal” y advirtió que detectives investigaban la agresión.
Sumado a esto, legisladores y representantes sindicales policiales, como Patrick Hendry, presidente de la Police Benevolent Association (PBA), apoyaron su postura. Hendry afirmó: “Esto no fue solo una pelea de bolas de nieve. Fue un asalto: adultos arrojando bloques de hielo y piedras, con dos agentes hospitalizados por heridas en cabeza y rostro. La respuesta del alcalde es un fracaso total de liderazgo”.

La respuesta política y antecedentes de tensión
En contraste, el alcalde Zohran Mamdani adoptó desde el inicio una postura menos punitiva. En rueda de prensa el martes, aseguró que, según las grabaciones analizadas, “lo que se vio fue una pelea de bolas de nieve”, aunque reconoció que se había salido de control.
En declaraciones posteriores enfatizó que no debía criminalizarse a los involucrados, pidiendo a la ciudadanía tratar “con respeto” a los agentes y empleados públicos. En tono distendido, invitó a los escolares a lanzarle una bola de nieve a él por haber reabierto los colegios tras la tormenta.
Las palabras del alcalde desataron una nueva ola de controversia en redes sociales y entre sus críticos políticos. El propio Hendry sostuvo que, al minimizar el incidente, Mamdani envía un “mensaje peligroso” a potenciales agresores de oficiales. Las reacciones de los sindicatos marcan la primera confrontación pública significativa entre Mamdani y los gremios policiales desde su asunción en noviembre.
El propio alcalde, tras su asunción, había ratificado en el cargo a Jessica Tisch —designada por Eric Adams— como señal de buena voluntad hacia los sectores moderados y empresariales.
Mientras tanto, memes y publicaciones masivas en redes multiplican la burla hacia la reacción policial. El caso, lejos de cerrarse, resignifica además el debate sobre protocolos policiales y el modo en que las autoridades gestionan eventos multitudinarios en un contexto atravesado por la desconfianza y la polarización.