
El continente africano se detiene hoy para presenciar una final de ensueño en la Copa Africana de Naciones 2025-2026. Los Leones de la Teranga y los Leones del Atlas se enfrentan en el Estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat, en un duelo que no solo pone en juego el trofeo más prestigioso de la región, sino la hegemonía del fútbol africano antes de la cita mundialista de este año.
Senegal: En busca de la revalidación
La selección senegalesa llega a esta final con la solidez de un campeón que no quiere soltar su corona.
Bajo la dirección técnica de Pape Thiaw, el equipo ha mostrado una madurez envidiable. Tras una fase de grupos casi perfecta, los senegaleses superaron a Malí en cuartos y sellaron su pase a la final tras vencer 1-0 a Egipto en semis, con un gol decisivo de su eterno referente, Sadio Mané.
La figura: Sadio Mané. A sus 33 años, el capitán sigue siendo el alma del equipo. Su gol ante Egipto lo reafirmó como el jugador de las grandes citas.
El factor X: Nicolas Jackson. El delantero ha aportado la frescura y el despliegue físico necesario para complementar la experiencia de la vieja guardia.
El muro: Edouard Mendy, quien apenas ha concedido dos goles en todo el torneo, liderando la defensa menos goleada.
Marruecos: La historia llama al anfitrión
Para Marruecos, esta final tiene un sabor a revancha histórica. Siendo los locales, la presión es máxima: no levantan el título desde 1976. El equipo de Walid Regragui llega tras una sufrida semifinal ante Nigeria, que se definió en una tanda de penaltis donde Yassine Bounou volvió a vestirse de héroe nacional al detener dos cobros.
La estrella: Brahim Díaz. El mediapunta ha sido la sensación del torneo, anotando goles cruciales en cuatro partidos consecutivos y convirtiéndose en el motor creativo del ataque marroquí.
El líder: Achraf Hakimi. El lateral derecho no solo es el capitán, sino el principal generador de peligro con sus subidas constantes y su precisión en el balón parado.
El cerrojo: Bono. Su capacidad para aparecer en los momentos de máxima tensión bajo los tres palos es, quizás, la mayor garantía de los locales.