En medio de lágrimas, dolor y respeto los pobladores de Matanzas rindieron tributo a los restos de los 16 bomberos fallecidos, de los que solo dos pudieron ser identificados, en el incendio ocurrido en la zona industrial de esta ciudad el pasado 5 de agosto.

El viernes, miles de matanceros, en representación de toda Cuba, bajo el intenso sol o soportando la pertinaz lluvia, acompañaron los féretros, en una fila interminable de pueblo, que los despidió como héroes.

El 5 de agosto, un incendio de grandes proporciones provocado por un rayo destruyó cuatro tanques de petróleo en una base de supertanqueros ubicada en Matanzas, a unos 100 kilómetros al este de La Habana, y causó la muerte de 16 personas y dejó más de 130 heridos.

El Museo de los Bomberos de esta urbe, una vetusta edificación con 122 años de historia en el arte de apagar fuegos, se convirtió en el último lugar donde reposaron los restos mortales de los bomberos, antes de ser sepultados en el cementerio local.

“Homenaje del pueblo matancero y de toda Cuba a los valientes caídos en el cumplimiento del deber”, subraya un mensaje publicado por el Centro Prensa Internacional de la cancillería cubana.

Obreros, estudiantes, militares, niños, mujeres y ancianos se congregaron durante horas en las inmediaciones del museo para rendir homenaje a los caídos. Con flores en las manos, muchos con lágrimas en el rostro, permanecieron allí hasta poder dar el último adiós.

Durante las honras fúnebres, al pueblo de la ciudad de Matanzas se unió la máxima dirección del país.

Las últimas guardias de honor junto a los féretros las realizaron el jefe de Estado, Miguel Díaz-Canel; el exmandatario Raúl Castro (2008-2018), el primer ministro, Manuel Marrero; el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), Esteban Lazo; los ministros Álvaro López Miera y Lázaro Alberto Álvarez, de las Fuerzas Armadas e Interior, respectivamente, junto a otros altos dirigentes.