
La relación entre la Casa Blanca y la Santa Sede ha alcanzado un punto de ruptura sin precedentes. Este lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un feroz ataque contra el Papa León XIV, calificándolo de “débil” y “terrible” tras las constantes críticas del Pontífice a la política exterior estadounidense, particularmente respecto al conflicto con Irán.
El enfrentamiento, que ha escalado del plano diplomático al personal, tuvo su punto más álgido esta mañana cuando el Papa León XIV (Robert Francis Prevost), en pleno vuelo hacia Argelia al inicio de su gira por África, respondió con contundencia: “No le tengo miedo a la administración Trump”.
La tensión detonó este domingo a través de la plataforma Truth Social, donde el mandatario estadounidense publicó un extenso mensaje acusando al Papa de interferir en asuntos de Estado.
“El Papa León es DÉBIL con el crimen y terrible en política exterior”, escribió Trump. “Debería concentrarse en ser un gran Papa, no un político. Está perjudicando a la Iglesia católica al complacer a la izquierda radical”.
Trump fue más allá al sugerir que la elección de Prevost en el cónclave de 2025 fue una maniobra política: “Si yo no estuviera en la Casa Blanca, él no estaría en el Vaticano”, afirmó, insinuando que el Colegio Cardenalicio eligió al primer Papa estadounidense solo para contrapesar su gobierno.
El origen del malestar radica en las homilías y mensajes de León XIV contra la guerra. El sábado pasado, durante una vigilia de oración en la Basílica de San Pedro, el Pontífice advirtió que “Dios no bendice ningún conflicto” y que cualquiera que use bombas no puede llamarse discípulo de Cristo.
Estas declaraciones fueron interpretadas por la Casa Blanca como un ataque directo a las recientes amenazas de Trump contra Irán y las operaciones militares en Venezuela ocurridas en enero pasado.
Frente a las críticas de Trump, quien lo instó a “usar el sentido común”, el Papa León XIV defendió su misión espiritual desde el avión papal. “Creo que el presidente no está entendiendo el mensaje del Evangelio”, aseveró ante los periodistas. “No tengo miedo de hablar en voz alta; para eso estoy aquí”.