Crece la tensión en Bolivia tras fuertes protestas contra Gobierno del Presidente Paz

Bolivia entra hoy en su tercera semana de conflicto social con un panorama crítico: las principales carreteras del país permanecen bloqueadas, el desabastecimiento de alimentos y oxígeno medicinal asfixia a las ciudades, y la justicia ha emitido órdenes de captura por terrorismo contra los principales líderes sindicales.

Desde las primeras horas del miércoles, la ciudad de La Paz se mantiene cercada por sectores mineros, campesinos y maestros rurales. Los manifestantes exigen la renuncia inmediata del presidente Rodrigo Paz, a quien acusan de incapacidad para frenar la inflación y de implementar reformas económicas que han deteriorado el poder adquisitivo.

Tras enfrentamientos que ya dejan un saldo de cuatro víctimas fatales y más de un centenar de detenidos, el Gobierno ha respondido con la militarización de puntos estratégicos, calificando las movilizaciones como un “intento de desestabilización financiado por intereses externos”.

El impacto en la vida cotidiana de los bolivianos es severo:

• Combustible: Se reportan filas kilométricas en las estaciones de servicio. Laboratorios de la UMSA alertaron sobre la mala calidad del combustible disponible, detectando niveles críticos de impurezas.
• Alimentos: En mercados de La Paz y Cochabamba, el precio de la carne y productos básicos se ha duplicado debido a la imposibilidad de transporte desde el oriente del país.
• Salud: Hospitales en la sede de Gobierno han denunciado la falta de insumos básicos y oxígeno, debido a que los camiones cisterna no logran cruzar los puntos de bloqueo en El Alto.

La crisis escaló tras la imputación por terrorismo e instigación pública a delinquir contra Mario Argollo, secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB).

Argollo, desde la clandestinidad, ha declarado que las bases no levantarán las medidas de presión hasta que se abrogue el paquete de leyes actuales y cese la “persecución política” contra el expresidente Evo Morales, quien también enfrenta procesos judiciales.

Con una economía en “reversa” según analistas locales, el país aguarda con incertidumbre un desenlace que devuelva la estabilidad a la región.