
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se ha convertido, una vez más, en el epicentro del debate sobre la soberanía regional. En la reciente cumbre extraordinaria convocada de urgencia, el organismo multilateral vivió un intenso intercambio de posturas donde un bloque sólido de países cerró filas en torno a Venezuela, denunciando lo que calificaron como una “agresión sin precedentes” a las normas del derecho internacional.
Bajo la presidencia pro tempore de Colombia, la reunión puso sobre la mesa la exigencia de respeto a la integridad territorial y política de Venezuela. El presidente colombiano, Gustavo Petro, junto a mandatarios y cancilleres de la región, lideró un sector que aboga por soluciones diplomáticas y el cese de hostilidades militares o medidas coercitivas.
El apoyo más decidido provino de los países integrantes del ALBA-TCP (Nicaragua, Cuba, Bolivia y naciones del Caribe), quienes a través de sus representantes calificaron las acciones externas como una “locura imperial”.
- Cuba: El canciller cubano demandó la liberación inmediata del mandatario venezolano, calificando los eventos recientes de “secuestro” y violación flagrante de la soberanía.
- Nicaragua: Denunció el despliegue de fuerzas militares extranjeras en el Mar Caribe como una amenaza directa a la paz de toda la cuenca.
- Brasil y México: Aunque con matices diplomáticos propios, ambas naciones coincidieron en rechazar el uso de la fuerza y las intervenciones unilaterales, apelando a que América Latina debe permanecer como una “Zona de Paz”.
A pesar de la falta de un consenso unánime, debido a la disidencia de gobiernos como los de Argentina y Paraguay, el espíritu de la reunión dejó claro que la mayoría de la región no está dispuesta a avalar intervenciones militares.
La delegación venezolana, encabezada por el canciller Yván Gil, fue enfática al pedir a la CELAC un “paso al frente”. Según Gil, el silencio ante la agresión no es neutralidad, sino complicidad.
El llamado fue escuchado por una mayoría que ve en el ataque a un Estado miembro un precedente peligroso para cualquier democracia del continente.
El debate en la CELAC trasciende la figura de un gobierno; se trata del concepto de la “Patria Grande” que dio origen al bloque.
Países como Honduras, bajo la presidencia de Xiomara Castro, recordaron que la unidad regional es la única defensa ante el colapso del orden multilateral tradicional.
La cumbre concluyó con la ratificación de que, para una parte significativa del continente, la soberanía de Venezuela es la frontera moral que protege la independencia de toda la región.
La CELAC mantendrá reuniones técnicas en los próximos días para monitorear la situación de seguridad en el Caribe y buscar canales de mediación que eviten una escalada mayor.