
En medio de una creciente marejada de presiones políticas y reclamos de sectores sociales, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha ratificado de manera tajante su respaldo a la comisionada del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), Jessica Tisch.
La decisión se produce tras los tensos episodios derivados de un operativo con disparos protagonizado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la ciudad, el cual reavivó la controversia sobre el papel de las fuerzas del orden locales y la injerencia federal.
El incidente central ocurrió en el vecindario de Marble Hill, donde un agente federal de ICE disparó contra un joven dominicano de 28 años durante una intervención, desatando una ola de indignación comunitaria y marchas de protesta.
Aunque la jefatura policial aclaró desde el primer momento que los efectivos del NYPD no participaron en los disparos ni coordinaron la incursión armada de la agencia federal, diversos colectivos civiles y sectores del ala progresista de la ciudad exigieron la dimisión de Tisch como señal de ruptura frente a los protocolos actuales de seguridad.
Frente a las peticiones de destitución impulsadas por grupos activistas y sectores políticos cercanos a su propia plataforma, Mamdani descartó cualquier cambio en la cúpula policial y confirmó la continuidad de la comisionada al frente de la institución.
La administración argumenta que la estabilidad del mando es fundamental en momentos de agitación social y reafirma que la responsabilidad directa sobre el uso de la fuerza armada en este evento recae de manera exclusiva en las autoridades del gobierno federal.
Sin embargo, para aplacar el descontento y dar respuesta a las demandas de control ciudadano, la alcaldía anunció una serie de medidas de supervisión sobre el cuerpo policial.
Entre las iniciativas destacan un incremento presupuestario de 2.6 millones de dólares para la Oficina del Inspector General, la revisión exhaustiva de los protocolos sobre el uso de la fuerza y la promesa de flexibilizar el acceso público a los expedientes disciplinarios de los agentes de la ciudad.
Por su parte, el alcalde endureció de manera pública su retórica contra la presencia federal, calificando la actuación de ICE como una atrocidad y exigiendo la suspensión de sus operativos dentro de la jurisdicción neoyorquina.
Mientras la administración busca equilibrar su política de protección al estatus de ciudad santuario con la gobernabilidad de la fuerza policial local, la permanencia de Tisch al frente del NYPD marca un punto de firmeza institucional en un escenario de altísima polarización.