Como resultado del avance más tangible en la última década para transformar el sistema penitenciario de la ciudad, el alcalde Zohran Kwame Mamdani inauguró oficialmente la primera Unidad de Vivienda Terapéutica Externa (OTU) en el hospital NYC Health + Hospitals/Bellevue.
Este centro, diseñado para albergar a 104 detenidos con necesidades médicas complejas, representa la “primera piedra” logística del ambicioso y polémico plan para clausurar definitivamente el complejo carcelario de Rikers Island.
Durante años, Rikers Island ha sido objeto de críticas internacionales debido a sus condiciones de insalubridad y la dificultad para brindar atención médica oportuna a una población penal envejecida y enferma.
La nueva unidad en Bellevue rompe con esa inercia al trasladar a los pacientes más vulnerables, aquellos que padecen enfermedades como cáncer o insuficiencia cardíaca congestiva, directamente al recinto hospitalario.

Aunque los pacientes seguirán bajo custodia del Departamento de Corrección (DOC), su entorno será clínico y terapéutico, garantizando que el acceso a especialistas en oncología, cardiología y neurología sea cuestión de pasillos y no de traslados logísticos imposibles.
“No estamos cerrando Rikers con promesas, sino con acciones”, declaró el alcalde Mamdani durante el corte de cinta. “Hoy construimos un sistema que ofrece atención real y trata a las personas con dignidad, haciendo que nuestra ciudad sea más segura tanto para los internos como para los oficiales y todos los neoyorquinos”.
La apertura de la unidad en Bellevue llega tras años de retrasos burocráticos y presupuestarios. Sin embargo, para la actual administración, este retraso subraya la urgencia de un enfoque renovado.
La Dra. Helen Arteaga, vicealcaldesa de Salud y Servicios Humanos, enfatizó que el acceso a la salud ha sido históricamente un privilegio negado en el sistema correccional. “Eso se acaba ahora”, sentenció.
La gestión del centro será un esfuerzo colaborativo:
•Servicios de Salud Correccional (CHS): Actuarán como los proveedores primarios de atención clínica.
•NYC Health + Hospitals: Aportará la infraestructura y los especialistas de alto nivel.
•Departamento de Corrección (DOC): Mantendrá la seguridad y la gestión de la custodia, asegurando que se cumplan los estándares de seguridad pública.
La unidad de Bellevue es solo el comienzo. El plan integral de la Alcaldía contempla la apertura de dos unidades adicionales en los hospitales Woodhull y North Central Bronx (NCB), que sumarán 144 y 92 camas respectivamente.
A diferencia de Bellevue, que se centra en dolencias físicas agudas, las futuras sedes estarán especializadas en salud mental, abordando uno de los desafíos más críticos del sistema de justicia: la criminalización de las enfermedades psiquiátricas.
El comisionado del DOC, Stanley Richards, señaló que, aunque la instalación pueda parecer pequeña en comparación con la población total de Rikers, su impacto será desproporcionado.
“Ayudará a dar forma a un nuevo modelo de atención que abrirá nuevas posibilidades para el futuro de la justicia penal”, afirmó.
Para los defensores de los derechos humanos, esta inauguración es una victoria agridulce. Si bien celebran el trato humanitario, recuerdan que el reloj sigue corriendo para el cierre total de Rikers Island. No obstante, con la entrada en funcionamiento de la unidad de Bellevue, la Administración Mamdani envía un mensaje contundente: el camino hacia la reforma ya no es una teoría, sino una realidad con dirección física en el mapa de Nueva York.
