
Por: Sady Palma
El Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo (RDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmaron que la cifra de contagiados por el actual brote de ébola en el este del país ha ascendido a 676 casos oficiales, encendiendo las alarmas de la comunidad médica internacional.
El brote, declarado originalmente el pasado 15 de mayo en la provincia de Ituri, ya se ha cobrado la vida de 136 personas y ha logrado expandirse a las regiones vecinas de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
Asimismo, las autoridades sanitarias vigilan de cerca la frontera con Uganda, país vecino donde ya se reportan 19 contagios y 2 fallecimientos derivados de esta misma ola migratoria.
La principal preocupación de los científicos radica en la naturaleza del patógeno. Los análisis de laboratorio determinaron que el brote pertenece a la cepa Bundibugyo, una variante del virus que históricamente registra tasas de letalidad de entre el 30% y el 50%.
Adiferencia de la cepa Zaire, que cuenta con herramientas de prevención efectivas, para la variante Bundibugyo no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento antiviral específico en el mercado.
Los equipos médicos en el terreno continúan trabajando bajo extremas medidas de seguridad para contener los focos de infección y evitar que la epidemia se extienda fuera de la región.