Para los nativos americanos, el Día de Acción de Gracias simboliza el inicio de una historia de siglos de opresión y genocidio que derivaron en la pérdida de su vasto territorio, su idioma y su identidad. Distintos grupos en Nueva Inglaterra conmemoran la fecha como un Día Nacional de Luto, pues de esta forma se crea conciencia sobre el doloroso proceso histórico que se forjó a sangre y fuego.

El Día Nacional del Luto se instauró en el colectivo indígena en 1970, cuando se cumplieron los 350 años de la llegada de los peregrinos británicos a Plymouth, Massachusetts. En ese año, el Departamento de Comercio estatal solicitó a la comunidad nativa Wampanoag que seleccionara a un orador para la ceremonia.

Wamsutta Frank James, líder de la Liga de las Indias Federadas y el primer nativo americano graduado del Conservatorio de Música de Nueva Inglaterra, fue elegido para representar a su comunidad y dar el discurso en una cena de Estado. Sin embargo, los organizadores solicitaron el discurso con antelación para asegurarse que estaba basado en el agradecimiento al colono británico por traer la “civilización” a lo que sería territorio estadounidense.

James se negó a modificar el discurso bajo los preceptos del equipo de relaciones públicas del Gobierno, por ende, su mensaje quedó excluido de la celebración.

“Nosotros, los wampanoag, recibimos a los hombres blancos con los brazos abiertos, sin saber que era el principio del fin”, es uno de los fragmentos más poderosos del discurso de James, quien falleció el 20 de febrero de 2001 a los 77 años.

La frase del discurso de James recuerda el invierno de 1620 cuando llegó a Norteamérica el barco inglés Mayflower con 102 exiliados puritanos. Los indígenas de esa región ya habían sido exterminados por una expedición inglesa que arribó en 1614, la cual contagió la viruela a la población nativa.

Los puritanos se establecieron cerca de las ruinas de la aldea indígena Pawtuxet, una colonia a la que llamaron la “plantación de Plymouth” y se alimentaron del maíz que encontraron en los campos abandonados. También recibieron la guía del único pawtuxet sobreviviente, llamado Squanto, que había sido esclavo de los ingleses y españoles en Europa, hablaba el idioma de los colonos y les enseñó a sembrar maíz y a pescar para alimentarse antes de la primera cosecha.

Squanto también colaboró en las negociaciones de un tratado de paz con la tribu Wampanoag, cuyo jefe era Massasoit. Esos factores contribuyeron a la sobrevivencia de los colonos, pues la primera colonia, fundada en Virginia años atrás, no logró afincarse.

Gracias a la generosidad de los wampanoag, los puritanos sobrevivieron el crudo invierno y pactaron una alianza que les dio casi dos décadas de paz. Para celebrar, el gobernador de la colonia, William Bradford, declaró tres días feriados para dar gracias por la primera cosecha en 1621.

Pero la paz que permitió lo que sería el primer Día de Acción de Gracias de 1621 resultó contraproducente para las poblaciones nativas. Hasta 1629 no había más de 300 puritanos en Nueva Inglaterra, aunque su sobrevivencia y prosperidad alentó una invasión en el norte de Plymouth, en Boston y Salem. Durante la década siguiente llegaron barcos repletos de colonos a esas regiones.

El gobernador John Winthrop de Massachusetts declaró del “dominio público” las tierras no cultivadas, según el derecho tácito de Inglaterra. O sea, que pasaban a ser propiedad del rey.

Y para justificar sus acciones, los puritanos adoptaron un verso del salmo 2:8: “Pídeme, y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra”.

Para 1637, la población de colonos ascendía a unos 2000. En 1670 se contabilizaban de 30.000 a 40.000 europeos en las Colonias Unidas de Nueva Inglaterra. De esos, de 6000 a 8000 podían portar armas.

Tras aniquilar a los pequot, los colonos de Massachusetts y Plymouth siguieron con los wampanoag, la tribu que los salvó de morir de hambre en 1620 y que contribuyó al primer Día de Acción de Gracias.

En 1676, los colonos declararon un “día público de Acción de Gracias” en Massachusetts para celebrar que “ya casi no queda un nombre ni una familia de ellos [los indígenas] y todos han sido muertos o capturados o han huido”.

El Día de Acción de Gracias se estableció de forma oficial como un feriado en octubre de 1863 por el presidente Abraham Lincoln, esto en medio de la Guerra de Secesión (1861-1865) que enfrentó a los estados confederados, partidarios de la esclavitud, contra los estados de la Unión, que clamaban la emancipación de los esclavos.

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