Chile vive el domingo la segunda jornada de históricos comicios que elegirán a un número similar de hombres y mujeres que redactarán una nueva Constitución para reemplazar a la impuesta por la dictadura militar y con la que se busca un nuevo pacto social del que surja un país más justo e igualitario.

En la primera jornada del sábado votaron tres de los 15 millones de electores. Además de la elección de los constituyentes se eligen a alcaldes, gobernadores y concejales, de entre 16.730 candidatos para 2.768 cargos.

Centenares de miles de vocales de mesa partieron la jornada retirando de salas selladas las urnas con votos emitidos y sin usar, que durante la noche fueron resguardados por las fuerzas armadas. De momento no se ha informado de irregularidades. A mediana mañana funcionaba el 96,4% de las mesas a nivel nacional.

De las cuatro elecciones voluntarias destaca la que escogerá a los 155 miembros de la convención constitucional, entre 1.278 candidatos, de los cuales más del 60% son independientes que postulan en pactos con partidos tradicionales o en forma individual. Compiten más de 70 listas.

La elección de constituyentes tiene varios hechos inéditos en Chile: se elegirá entre un 45% y 55% de candidatos de un sexo u otro, un 11% de indígenas y un 5% de personas con discapacidad. Además, por primera vez los comicios se desarrollan en dos jornadas.

Tener una nueva Constitución escrita por una convención paritaria fue decidida en octubre del año pasado por el 79% de los chilenos que participó en un plebiscito, que fue la salida institucional de la clase política para frenar gigantescas protestas que siguieron a un estallido social en octubre de 2019.

La derecha oficialista aspira lograr al menos un tercio de los 155 escaños de la convención para mantener el modelo neoliberal impuesto por la dictadura (1973-1990), mientras la oposición de centro e izquierda busca escribir una Constitución que pavimente el camino a un Chile con menos desigualdades.

En un ambiente de gran desafección hacia los políticos tradicionales, el oficialismo se presenta en un bloque único, y la oposición de centroizquierda y de izquierda compite fragmentada en varias listas, en un país con un sistema electoral proporcional que favorece a los partidos, según los expertos, al sumar los votos de las listas para asignar los escaños a los candidatos más votados. Además, participan decenas de listas de partidos nuevos, movimientos y de organizaciones sociales.

“La derecha va a tener una representación mucho más grande producto de la suma de sus votos (de sus listas). No hay ninguna posibilidad de que no obtenga un tercio”, dijo a The Associated Press Claudia Heiss, académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

Añadió que “un independiente que compite solo contra una lista que suma sus votos, no tiene ninguna posibilidad de ganar”.

Los resultados de las elecciones en Chile suelen estar en muy pocas horas, sin embargo, esta ocasión será distinto porque son cuatro elecciones con más de 16.000 candidatos y porque en 17 de los 18 distritos electorales se aplicarán correcciones de género para que en las listas ningún sexo supere a otro por más de un candidato.

Los chilenos deberán aprobar o rechazar el proyecto de nueva Constitución en un plebiscito obligatorio el segundo semestre de 2022.

Las elecciones se desarrollan en un ambiente de desafección hacia los políticos tradicionales y en medio de una pandemia que los últimos tres días sumó en promedio 6.600 nuevos contagiados diarios. El 60% de los chilenos está vacunado con la primera dosis de vacunas y el 49% con las dos dosis.

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