Desde hace seis años, Yemen vive un conflicto armado que ha instaurado un creciente clima de miedo entre la población civil frente a las violaciones graves de derechos humanos cometidas por todas las partes involucradas, según argumenta el Grupo de Expertos Eminentes nombrado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Un nuevo informe sobre los acontecimientos del último año en el territorio de Yemen señala que las atrocidades perpetradas contra los civiles por todos los actores del conflicto continúan y alerta que muchas de ellas podrían constituir crímenes de guerra.

Entre esos atropellos, los expertos citan ataques aéreos de la coalición internacional liderada por Arabia Saudita que apoya al gobierno de Yemen y bombardeos indiscriminados de civiles, sobre todo por parte de los hutíes, pero también por las fuerzas gubernamentales y de la mencionada coalición.

Otros abusos incluyen obstáculos al acceso a alimentos, atención médica y asistencia humanitaria; detenciones arbitrarias; desapariciones forzadas; violencia de género; violencia sexual; tortura y otras formas de tratos crueles, inhumanos o degradantes; negación de los derechos a un juicio justo; violaciones de las libertades fundamentales; persecución y violaciones contra periodistas, defensores de derechos humanos, minorías, migrantes y desplazados internos; y violaciones de los derechos del niño.

Desde 2015,  el país se encuentra dividido entre las fuerzas gubernamentales respaldadas por la coalición militar y el grupo rebelde hutí, también conocido como movimiento Ansar Allah, que controla la mayor parte del norte del territorio, incluida la capital, Saná.

El informe, titulado “Una nación abandonada: un llamado a la humanidad para poner fin al sufrimiento de Yemen”, identifica al Consejo de Transición del Sur como responsable de violaciones específicas, y agrega que su acuerdo de reparto de poder con el gobierno de Yemen, con sede en la ciudad de Adén, en el sur del país, sigue siendo “disfuncional”.

Entorno de miedo

Un barrio yemenita de Faj Attan es afectado regularmente por los bombardeos aéreo. Casi toda su población se ha ido.

El documento destaca la intensidad de las hostilidades en el frente de Ma’rib y en muchos otros lugares durante los últimos doce meses

Asimismo, lamenta que la coalición no parezca tomar en serio sus conclusiones y recomendaciones sobre la conducción de sus operaciones militares, que subrayan el deber de ajustarse a los principios de distinción, proporcionalidad y precauciones en un ataque para proteger tanto a la población como a la infraestructura civil.

“El clima de miedo, anarquía e impunidad para todos los que viven en Yemen ha empeorado aún más a pesar de los acuerdos políticos y las discusiones de alto nivel entre actores clave”, apuntó Kamel Jendoubi, presidente del Grupo de Expertos Eminentes.

El panel aseveró que la vida cotidiana en Yemen es insoportable para muchos, ya que, además del conflicto, la gente tiene que lidiar con brotes de enfermedades, la pandemia de COVID-19, inundaciones, restricciones a la importación, un crisis económica y de combustible, y ayuda humanitaria limitada.

“En medio de la intolerable situación actual, sólo la voluntad política genuina de las partes en el conflicto y sus partidarios, así como de la comunidad internacional, puede poner fin al sufrimiento de Yemen”, añadió Jendoubi.

Fin al suministro de armas

El Grupo de Expertos instó al cese total de las hostilidades y al fin del suministro de armas a Yemen por parte de terceros.

“Dado el terrible número de víctimas que la guerra sigue causando en el pueblo de Yemen, no es lógico que terceros Estados sigan proporcionando a las partes en conflicto las herramientas de la guerra. El flujo de armas debe detenerse ahora”, enfatizó Jendoubi.

Rendición de cuentas

Un bebé de 18 meses, que perdió un ojo por una enfermedad, es tratado en un hospital de Saná, en Yemen

Los expertos también argumentaron que los perpetradores deben rendir cuentas por las violaciones cometidas y delinearon las medidas por tomar, como hacer más inclusivo el proceso de paz y alentar un compromiso con la rendición de cuentas en las conversaciones de paz.

Consideraron necesario crear un espacio para las discusiones sobre justicia transicional, priorizando las consultas con las víctimas; y poner en marcha iniciativas para fortalecer la capacidad de la sociedad civil yemení. “Ahora está claro que no se puede lograr ninguna paz, y mucho menos una paz sostenible e inclusiva, sin la voluntad política y un fuerte compromiso con la rendición de cuentas”, sostuvo Jendoubi.

Tema del Consejo

El informe insta al Consejo de Derechos Humanos a garantizar que la situación de las garantías fundamentales en Yemen permanezca en su programa, renovando el mandato del Grupo de Expertos más allá de un año y abogando por asegurar los recursos humanos y financieros necesarios.

Además, consideraron que el Consejo de Seguridad de la ONU debería integrar más plenamente en su programa las dimensiones de derechos humanos del conflicto en Yemen y garantizar que no haya impunidad para los crímenes más graves.

Eso contemplaría remitir la situación en Yemen a la Corte Penal Internacional y ampliar la lista de personas sujetas a sanciones del Consejo de Seguridad. El Grupo de Expertos está formado por Kamel Jendoubi, de Túnez; Melissa Parke, de Australia; y Ardi Imseis, de Canadá.

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