Las últimas remesas enviadas desde Estados Unidos fueron cobradas este lunes antes de las seis de la tarde en La Habana y otras ciudades cubanas. Desde entonces, Western Union, la compañía líder de remesas a la isla se retira del mercado cubano en cumplimiento de las sanciones de EEUU a los uniformados. Pero no se acaban los medios para enviar remesas a Cuba.

“Las remesas van a continuar. Se puede seguir mandando dinero a través de las agencias en el sur de la Florida y de las ‘mulas’ ”, dijo Emilio Morales, director de una firma consultora que ha estudiado por décadas las remesas a la isla.

“No pasará nada catastrófico. Los consumidores siempre han tenido otras alternativas para enviar remesas a Cuba. Lo que va a ocurrir es que los clientes de Western Union pasarán a ser los clientes de las agencias”, dijo.

Western Union tiene varios centenares de puntos de venta en el sur de la Florida y una app que permitía enviar remesas a Cuba, recursos que no tienen ninguno de sus competidores en Miami. “Los militares no han dado el brazo a torcer y son los que le han impedido a Western Union continuar en Cuba. Las remesas son la principal línea de financiamiento de los militares cubanos”, dijo Morales.

No está claro cómo las sanciones afectarán a las fuerzas armadas cubanas debido al control directo que ejerce el Ejército de la isla sobre todas las instituciones del Estado, incluyendo la única red de tiendas en dólares y moneda nacional del país.

La compañía de remesas Western Union enviaba $2.4 millones diarios a Cuba y hasta $1,500 millones al año, según las últimas estimaciones de John Kavulich, presidente de EEUU-Cuba Trade and Economic Council, con sede en Nueva York.

Según estimaciones de Havana Consulting Group, con sede en Miami, la empresa estadounidense procesaba cerca de la mitad de los $3,700 millones anuales que llegan como remesas a la isla.

Agencias como VaCuba y CubaMax han confirmado que continuarán enviando remesas a la isla en pesos convertibles (CUC), una moneda que está a punto de ser eliminada por el gobierno cubano, que pretende unificarla con el peso cubano, la tradicional moneda del país. También han confirmado que siguen en el negocio al menos tres pequeñas agencias con las que el Nuevo Herald habló este lunes.

“Seguimos ofertando el envío de remesas a Cuba en pesos cubanos y en pesos convertibles”, dijo una empleada de Cubamax vía telefónica. “Por cada 100 CUC cobramos $110. Un CUC equivale a 24 pesos cubanos, por lo que si envía $100 y desea que su familia lo reciba en pesos cubanos le entregamos 2,400 pesos”, añadió.

Un servicio similar ofrecen VaCuba y decenas de pequeñas agencias en todo el sur de la Florida. El gobierno cubano también mantiene activo el sitio de American International Service, dependiente del conglomerado militar de la isla. Este sitio permite la creación de una tarjeta donde se realizan depósitos en dólares estadounidenses, pero la empresa está sancionada por EEUU.

“La Administración Trump ha desarrollado e implementado una narrativa para abogar por la desconexión de los militares de su rol en la economía de la República de Cuba. La Administración Trump ha seguido con un enfoque similar sobre el ejército en la República Popular China”, dijo Kavulich, quien estudia las relaciones económicas entre Cuba y Estados Unidos.

Kavulich recordó que el presidente electo, Joe Biden, se pronunció por un levantamiento de las restricciones de remesas a la isla, que son de $1,000 cada tres meses. Sin embargo, el experto considera que “no se espera que la Administración Biden elimine la prohibición de la Administración Trump para que Western Union Company use a Fincimex, ni a ninguna otra entidad controlada por las FAR, como su socio de distribución”.

“No habrá apetito político en el ala oeste de la Casa Blanca para provocar la ira cierta de una membresía bipartidista dentro del Congreso de los Estados Unidos”, dijo.

Cuba, que atraviesa por una severa crisis de liquidez, ha incumplido sus compromisos de deuda externa con el Club de París y Rusia, entre otros acreedores. Recientemente la isla abrió una serie de tiendas en dólares para intentar recaudar fondos que le permitan afrontar el desgaste de su economía de corte soviético, las sanciones de Estados Unidos y la crisis del coronavirus.

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