Venezuela: Presencia militar de Rusia en el país sudamericano es como desafiar reglas de la Guerra Fría

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Hoy Rusia da pasos en Venezuela que desafían a EE.UU. de una forma ostensible y difícil de imaginar algún tiempo atrás. Esos pasos fue el reciente envíos de aviones militares rusos a Venezuela donde Moscú respalda al presidente Nicolás Maduro y Washington apoya los esfuerzos para derrocarlo liderados por Juan Guaidó.

Un personal militar ruso en dos aviones aterrizaron a fines de marzo en el aeropuerto internacional de Caracas, no en secreto sino en horario diurno y visible para quien pasara por allí. Donald Trump, advirtió entonces que “Rusia tiene que salir” de Venezuela.

Esta presencia militar de Rusia en un país latinoamericano donde EE.UU. presiona por un cambio de gobierno es vista por expertos como algo excepcional, incluso para los viejos parámetros de la Guerra Fría.

Ambas regiones eran consideradas “esferas de influencia” de las dos superpotencias globales, lugares donde tenían un amplio control político y militar al menos extraoficialmente.

En el 1962 en cuba un avión espía de EE.UU. descubrió la instalación de misiles nucleares soviéticos en la isla, el mundo estuvo al borde de la guerra nuclear, en lo que se conoce como la “crisis de los misiles”.

Un informe secreto de la inteligencia de EE.UU. estableció en 1982 que, pese al interés existente, “la lejanía geográfica ha tendido a relegar a América Latina, excepto a Cuba, a la periferia de las preocupaciones de seguridad soviéticas“.

El texto, desclasificado años más tarde, señaló que la URSS sólo tenía a Perú como cliente principal de sus armas en la región. Pero aclaró que “la relación militar de Moscú con Lima le ha dado a los soviéticos poca influencia sobre las políticas peruanas”.

Ahora Rusia es un sostén internacional crucial de Maduro, cuyo gobierno y el de su antecesor, Hugo Chávez (1999-2013), firmaron contratos por miles de millones de dólares para que Moscú le suministrara y mantuviera aviones de combate, tanques y sistemas de defensa aérea.

 “Venezuela desde el tiempo de Chávez no ha sido un país considerado bajo la influencia estadounidense”, dice Hershberg.

Pero agrega que la presencia militar rusa en el país durante la crisis actual “muestra que, bajo Trump, Rusia se siente incentivada a no respetar la idea de que EE.UU. tiene algún estatus en el área que le impida hacerlo.

Históricamente sería un gran riesgo,  la idea de que EE.UU. tiene una influencia especial en América Latina se ha basado en la doctrina Monroe.

Presentada por el presidente James Monroe en 1823 y resumida en la frase “América para los americanos”, esa doctrina rechazó el colonialismo en el continente y estableció que cualquier intervención europea sería vista como una agresión que requeriría la intervención de EE.UU., que luego expandió su propia influencia en el hemisferio.

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