El presidente Donald Trump anunció este sábado desde los jardines de la Casa Blanca la nominación de Amy Coney Barrett para suceder a la fallecida Ruth Bader Ginsburg en la Corte Suprema. Barret era considerada como la favorita a la nominación después de que hace una semana el presidente adelantara su intención de nominar a una mujer para el cargo vitalicio.

 Trump calificó el acto como un “momento de mucho orgullo” para él y dijo que Barrett es una mujer de “intelecto imponente” y “lealtad inquebrantable a la Constitución”. Agregó que es “una de las mentes legales más brillantes y talentosas” de la nación.

Barrett dijo minutos después del anuncio que está “profundamente honrada” y agregó que si se confirma su nominación en el Senado sustituirá a una mujer que rompió todas las barreras. Así mismo se comprometió a tender puentes con aquellos con cuyas opiniones difiere e insistió en una de sus posiciones filosóficas de jurisprudencia que “un juez debe aplicar la ley tal como está escrita”, dejando de lado las opiniones personales.

La jueza Amy Coney Barrett tiene un probado perfil conservador con posturas similares a las del presidente en temas clave como la inmigración, la ley de salud, la posesión de armas y el aborto que disparan el temor de los progresistas por el sello que imprimiría durante las décadas que previsiblemente pasará en el tribunal más importante del país, de ser confirmada por el Senado.

 Por eso, la casi segura llegada de Barret a la Corte Suprema promete acabar con el llamado equilibrio ideológico que reinó en la máxima isntancia judicial del país por varias décadas, dándole a los conservadores una clara mayoría de 6 votos contra 3 de los llamados liberales. Barret sustituirá a Ginsburg, quien era considerada una de las más férreas defensoras de las posiciones progresistas dentro del tribunal.

Tras la repentina muerte de Antonin Scalia en 2016, la preocupación de los republicanos era que el presidente Barack Obama alterara ese equilibrio nombrando a un juez liberal. Por eso fue que el líder republicano Mitch McConnell bloqueó la nominación de Derrick Garland, argumentando que se trataba de una decisión que había que dejar al próximo presidente porque era año electoral. Ese argumento, paradójicamente, ya no es válido para el senador de Kentucky en 2020, otro año electoral.

Coney Barrett, jueza de la corte de apelaciones del circuito 11, con sede en Chicago, fue una seria candidata para reemplazar en 2018 al fallecido juez conservador Antonin Scalia. En aquella ocasión Trump afirmó: “La estoy guardando para Ginsburg”.

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