A medida que Sudán continúa en el camino hacia la transición democrática, en medio de unos desafíos que incluyen los desacuerdos políticos, el declive económico y la pandemia de COVID-19, el apoyo internacional es fundamental, dijo la responsable de la ONU de Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo.

En una reunión virtual del Consejo de Seguridad este martes, los embajadores de los 15 miembros de ese órgano, recibieron información actualizada sobre los acontecimientos en el país africano desde la firma en octubre de un acuerdo de paz histórico entre e Gobierno de transición y dos grupos armados de la región de Darfur. También recibieron información sobre la posible reducción de la fuerza de la ONU y la Unión Africana, conocida como UNAMID, en esa provincia.

Nos incumbe a todos apoyar a Sudán en sus esfuerzos por lograr un gobierno democrático, la prosperidad económica y una sociedad inclusiva.

“Sudán se encuentra en una coyuntura crítica. Puede avanzar con decisión en su transición, pero ese progreso aún puede verse frustrado por los numerosos desafíos que enfrenta. Nos incumbe a todos apoyar a Sudán en sus esfuerzos por lograr un gobierno democrático, la prosperidad económica y una sociedad inclusiva para todos los sudaneses”, dijo DiCarlo secretaria general adjunta del Departamento de Asuntos Políticos y Consolidación de la Paz.

Este mes marcará dos años desde la Revolución Sudanesa, que llevó al derrocamiento del líder de larga data, Omar Al-Bashir, en abril de 2019. Un organismo conjunto militar-civil, conocido como el Consejo Soberano, está gobernando el país hasta que se puedan celebrar elecciones.

Desacuerdo político, declive económico, afluencia de refugiados

A pesar de los avances, DiCarlo informó que las fuerzas políticas en Sudán están cada vez más fragmentadas. Además, han surgido desacuerdos tras el reciente establecimiento de un nuevo órgano, el llamado Consejo de los socios para el período de transición, mientras que la formación del Consejo legislativo de transición se ha pospuesto hasta el 31 de diciembre.

Sudán también ha experimentado un grave declive económico, en parte debido a cierre del país de cinco meses para evitar la propagación del coronavirus. Como resultado, los ingresos públicos disminuyeron mientras que el gasto en programas de salud de emergencia aumentó, lo que contribuyó a un creciente déficit presupuestario de aproximadamente 250 millones de dólares al mes.

“La pandemia de COVID-19 ha agravado aún más las necesidades humanitarias, impulsadas también por graves inundaciones, la violencia entre comunidades y los desplazamientos prolongados”, continuó la funcionaria.

“En las últimas semanas, más de 48.000 personas han huido del conflicto etíope en la región de Tigray y han buscado refugio en Sudán. Esto ha ejercido una presión adicional sobre las autoridades sudanesas”, aseguró.

DiCaro volvió a acoger con satisfacción la decisión de los Estados Unidos de rescindir la designación de Sudán como Estado patrocinador del terrorismo, lo que abrirá el acceso a una asistencia financiera internacional crítica.

 Avanzan las consultas para a Misión de la ONU

Mientras tanto, continúan las consultas entre las autoridades y la Misión de Asistencia Integrada para la Transición de las Naciones Unidas en Sudán (UNITAMS). El despliegue comenzó en octubre y los objetivos incluyen apoyar los procesos de paz y proteger a los civiles.

La Misión está comenzando a funcionar ya que el mandato de otra operación, la Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID), finalizará el 31 de diciembre, sujeto a la decisión final del Consejo. La UNAMID está en la provincia desde 2007, tras los combates que provocaron la muerte de unas 300.000 personas y desplazaron a millones.

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