La respuesta internacional a la conferencia de recaudación de fondos para la ayuda humanitaria en Yemen ha sido descrita como “decepcionante” por el Secretario General de las Naciones Unidas, que anunció que las promesas de contribuciones están por debajo de las del año pasado y antepasado. En el caso de 2019, los compromisos son de hasta de mil millones de dólares menos.

En total, los países donantes se comprometieron a entregar 1700 millones de dólares, muy por debajo de los 3850 que solicita la ONU para poder satisfacer las necesidades más básicas del pueblo yemení en 2021.

“Millones de niños, mujeres y hombres yemeníes necesitan desesperadamente ayuda para vivir. Cortar la ayuda es una sentencia de muerte. Lo mejor que se puede decir sobre (la conferencia de) hoy es que es solo un anticipo. Agradezco a quienes se comprometieron generosamente y les pido a los demás que consideren nuevamente lo que pueden hacer para ayudar a evitar la peor hambruna que el mundo ha visto en décadas”, explicó António Guterres.

Después añadió que, al final, “el único camino hacia la paz es mediante un alto el fuego inmediato a nivel nacional y un conjunto de medidas de fomento de la confianza, seguido de un proceso político inclusivo dirigido por Yemen bajo los auspicios de las Naciones Unidas y con el apoyo de la comunidad internacional. No hay otra solución”.

“En cualquier caso, las Naciones Unidas seguirán solidarizándose con el pueblo hambriento de Yemen”, aseguró.

 Hambruna devastadora

Hablando antes del comienzo de la conferencia, Guterres advirtió que “la hambruna se está apoderando de Yemen”, y agregó que es “imposible exagerar la gravedad del sufrimiento”.

Alrededor de 50.000 personas ya están pasando hambre en condiciones similares a las de la hambruna, y unos 16 millones están en riesgo de pasar hambre este año, con los casos más graves en las zonas afectadas por el conflicto.

“El riesgo de una hambruna a gran escala nunca ha sido más grave”, alertó Guterres. “La carrera ha comenzado si queremos evitar que el hambre y la inanición se cobren millones de vidas”.

El titular de la ONU dibujó además una imagen sombría para más de 20 millones de yemeníes que tienen una necesidad desesperada de asistencia y protección, especialmente mujeres y niños.

Alrededor de dos tercios de la población sufren escasez de alimentos, atención médica u otro tipo de apoyo para salvar vidas, mientras que unos cuatro millones se han visto obligados a abandonar sus hogares y cientos de miles más están amenazados.

Condiciones “insoportables”


El Secretario General dijo que el año pasado, el conflicto mató o hirió a más de 2000 civiles, devastó la economía y destruyó los servicios públicos.

Observando que apenas la mitad de las instalaciones de salud de Yemen funcionan a pleno rendimiento, señaló que la pandemia de COVID-19 es “una amenaza mortal más en un país que enfrenta problemas de salud tan graves”.

“Para la mayoría de la gente, la vida en Yemen es ahora insoportable”, agregó

Una clase especial de infierno

Con el telón de fondo de que los niños mueren de hambre y casi la mitad de los menores de cinco años se enfrentan a una desnutrición aguda (emaciación, depresión y agotamiento), Guterres dijo que la infancia en Yemen vive “un tipo especial de infierno”.

Advirtió que 400.000 niños enfrentan desnutrición aguda severa y podrían morir sin un tratamiento urgente y señaló que los niños hambrientos son aún más vulnerables a enfermedades prevenibles como el cólera, la difteria y el sarampión.

Los niños enfermos y heridos son rechazados por los centros de salud abrumados que carecen de medicamentos o equipos para tratarlos.

“Cada diez minutos, un niño muere innecesariamente por estas enfermedades”, lamentó. “Y todos los días, los niños yemeníes mueren o quedan mutilados en el conflicto”, agregó.

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