La Amazonia sigue ardiendo y la alarma ambiental está latente ante un desastre natural que no solo pone en riesgo la vida de las miles de especies y comunidades indígenas que habitan en este territorio si no al mundo entero.

Mientras el presidente de Brasil sigue en una crisis existencial sobre si acepta o no la ayuda económica ofrecida por los países miembros del G7 para sofocar el incendio, la selva sigue consumiéndose y los daños ambientales para el planeta podrían ser irreversibles.

De acuerdo con Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonia (Ipam), actualmente se registran 27,000 focos de incendio en la selva amazónica y la mayoría están relacionados con la deforestación, la cual alcanzó los 2,254,8 kilómetros cuadrados solo en julio de 2019, un 278 % más que a la cifra registrada a la misma fecha de 2018.

Según Ipam, los arboles de la Amazonia producen un 20% del total de oxígeno que hay en la atmósfera y son de vital importancia para frenar el cambio climático y los efectos del calentamiento global, razón por la cual la selva amazónica que comparten varios países de Sudamérica es considerada “el pulmón del mundo”.

Según ambientalista, si los incendios en la Amazonia no son sofocadas pronto, se producirán daños devastadores en el planeta, los cuales podrían ser irreversibles, entre ellos: un aumento en la temperatura general del planeta que se interpretaría en sequías más intensas e inundaciones.

En la Amazonia se encuentra aproximadamente el 10% de las especies de mamíferos en el mundo, un 15% de las aves y 30% de los peces del planeta, además de más de 40 mil plantas que juegan papel crucial en la regulación del clima mundial y la producción de agua dulce.

De acuerdo con la ONG The Nature Conservancy, los bosques contienen carbono almacenado en los árboles y la vegetación y unas 459 toneladas por hectárea se encuentran en la Amazonía.

Según especialistas de esta ONG, cuando se tala un árbol, el carbono sale a la atmósfera luego del fin del ciclo de uso de esa madera, cuando se descompone, en cambio cuando el árbol se quema, ese carbono sale inmediatamente a la atmósfera. En ambos casos el carbono será liberado, afectando el medio ambiente.

Con el incendio de la Amazonia miles de árboles se han calcinado, produciéndose centenas de millones de toneladas de carbono, un afecto directo al medioambiente.

Como una medida ante los incendios forestales, Brasil prohibió este jueves por dos meses las quemas, mientras el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, planteó la posibilidad de organizar una reunión específica sobre la Amazonía, donde “la situación es evidentemente muy grave”.

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