Durante la bendición Urbi et Orbi, el Papa Francisco dirigió su mensaje pascual a los fieles de la ciudad de Roma y del mundo este Domingo de Resurrección desde el balcón central de la fachada de la Basílica de San Pedro.

“Dejemos entrar la paz de Cristo en nuestras vidas, en nuestras casas y en nuestros países”, alentó el Santo Padre quien recordó que “ante los signos persistentes de la guerra, como en las muchas y dolorosas derrotas de la vida, Cristo, vencedor del pecado, del miedo y de la muerte, nos exhorta a no rendirnos frente al mal y a la violencia”.

En esta línea, el Pontífice pidió “Dejémonos vencer por la paz de Cristo” porque “La paz es posible, la paz es necesaria, la paz es la principal responsabilidad de todos”.

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