El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pretendía aprobar una resolución que llamara a poner fin a los ataques contra hospitales en la región siria de Idlib, en una reunión realizada a puertas cerradas, sin embargo Rusia se opuso a que dicha resolución fuera aprobada.

“La matanza debe cesar”, dijo el secretario de Asuntos Humanitarios de la ONU, Mark Lowcock, al término de la reunión.

La reunión solicitada por Alemania, Kuwait y Bélgica, las cuales se suma a muchas otras organizadas desde mayo por esos tres países en respuesta a la intensificación de los combates en el noroeste de Siria.

La resolución que se pretendía aprobar expresaba una “seria preocupación” por el bombardeo del 10 de julio del Hospital Nacional de Maarat, una de las mayores instalaciones médicas de la región.

Por su parte, Rusia negó nuevamente bombardeos a instalaciones civiles.
“Proporcioné informaciones de mi ministerio de Defensa y una investigación demostró que no hubo ningún ataque en nueve de los 11 edificios presuntamente atacados. Los otros dos edificios fueron parcialmente dañados pero no por las fuerzas aéreas rusas”, dijo a la prensa Vassily Nebenzia, embajador de Rusia ante la ONU.

Karen Pierce, la representante de Reino Unido ante la ONU se mostró escéptica ante sus declaraciones.

“Debemos concentrarnos en una investigación del bombardeo del hospital de Maarat. Tenemos nuestras suposiciones, pero vamos a verlo de una manera apropiada y obtendremos una respuesta apropiada”, agregó la diplomática.

Lowcock dijo que desde el primero de julio, al menos seis instalaciones médicas, cinco escuelas, tres plantas de tratamiento de agua, dos panaderías y una ambulancia fueron dañadas o destruidas, por los bombardeos.

La guerra en Siria ha provocado la muerte de más de 370,000 personas desde su inicio en 2011.

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