Luego de que este lunes el Senado de Nueva York aprobara una ley que permite a los inmigrantes obtener una licencia de conducir y que esta fuera firmada anoche por el Gobernador Andrew Cuomo, el Estado se prepara para entregar en diciembre los primeros carnés de conducir a inmigrantes indocumentados, 180 días después que la nueva ley entre en vigencia. 

Tras ser adoptada por la cámara baja de la Asamblea de Nueva York el miércoles pasado y firmada este lunes por la noche por el gobernador demócrata Andrew Cuomo, con esta Ley, cualquier persona que apruebe el examen, puede oponer su licencia de conducir, independientemente de su estatus migratorio.

Ahora los solicitantes ya no tendrán que presentar un número de seguro social o una visa, requisitos que eran indispensables desde el año 2001, cuando se les había quitado este beneficio después de los atentados contra las Torres Gemelas. 

Tras la aprobación de la Ley, los indocumentados que deseen tener una licencia de conducir solo deberán presentar un pasaporte válido o una licencia de conducir extranjera, para proceder a realizar el examen. 

La comunidad inmigrante ha celebrado la aprobación de esta ley  que beneficiará a unas 265,000 personas.

El proyecto, conocido también como “La ley luz verde” (The Green Light Bill, en inglés), fue presentado como una garantía para “mejorar la seguridad de las carreteras de Nueva York, impulsar la economía estatal y proteger a los trabajadores neoyorquinos y sus familias”.

Según el senador demócrata, Luis Sepúlveda, uno de los principales promotores del proyecto, esta ley “no sólo proporcionará a los inmigrantes irregulares un medio legal de obtener la licencia de conducir, tendrá un impacto positivo en el crecimiento económico, la seguridad en las carreteras, y permitirá mantener unidas a familias que trabajan duro”.

“Ahora que los inmigrantes son los chivos expiatorios de todos los males de nuestro país, el estado de Nueva York tiene la oportunidad de mostrar su valentía y su fuerza, y apoyar a las comunidades marginales”, dijo Sepúlveda a través de un comunicado de prensa.  

La fiscal general de Nueva York, Letitia James, emitió ayer un comunicado en el que muestra su apoyo a la ahora convertida en Ley de Luz Verde, llegando a la conclusión de que esta medida es constitucional.

“No emitiremos ninguna opinión sobre las acciones que el Gobierno federal pueda o no tomar. Esta medida está bien diseñada y contiene amplias protecciones para todos aquellos que soliciten licencias de conducir. Si este proyecto de ley se promulga y luego se impugna en un tribunal, lo defenderemos energéticamente”, expresa el comunicado. 

Por su parte, la presidenta del Senado, Andrea Stewart-Cousins, afirmó que se trata de una “necesitada legislación” y que es “el paso correcto para Nueva York a medida que continuamos abogando por una abarcadora reforma de inmigración a nivel federal”.

Philip Ramos, miembro de la Asamblea estatal de Nueva York y uno de los de promotores de la ley, dice que sus beneficios van más allá del porte oficial del documento.

“Da más beneficios al ciudadano americano que al inmigrante. Porque estamos hablando de más de $50 millones de dólares de lo que uno paga para conseguir una licencia, eso va al estado que se devuelve al ciudadano en la forma de infraestructura y beneficios que el gobierno da”, explicó Philip Ramos.

Para la asambleísta demócrata Catalina Cruz, quien es de origen hispano, la aprobación de la Ley por parte del Senado de Nueva York significa un “acto de justicia”.

“Esto es un gran paso a favor de reconocer la contribución que los inmigrantes hacemos para sacar adelante a nuestro estado y el país. Llevamos muchos años marginalizados, y empezar a otorgar licencias de manera más justa, va a darle equidad a nuestro estado y de paso va a generar más de $50 millones de dólares anuales, ganancias con las que podemos invertir en calles más seguras, más personas con seguro, más carros registrados y mayor seguridad para los peatones”, declaró Cruz.

Ayer, antes de firmar la ley, el Gobernador Andrew Cuomo solicitó a la procuradora general del estado, Bárbara Underwood, que revisara si existían conflictos legales en el proyecto para asegurar que el Gobierno Federal no tenga acceso a la base de datos de los indocumentados que soliciten su licencia de conducir. 

“Si creas una licencia de conducir para indocumentados te tienes que asegurar que los federales no vengan al día siguiente y accedan a la base de datos”, había indicado Cuomo.

Después de obtener una serie de opiniones favorables, Cuomo procedió a firmar la ley, e inmediatamente se abrió un plazo de 180 días para que los inmigrantes indocumentados que residan en Nueva York puedan acceder a sus permisos de conducir.

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