Los médicos cubanos que son enviados a trabajar al extranjero

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Por: Laura Bello

Aunque las misiones médicas han tenido éxito en numerosos países, donde han aportado tratamiento médico a los sectores más desfavorecidos, según un informe de la organización Cuban Prisoners Defenders (CDP), una ONG con sede en España, algunos de los médicos dicen que las condiciones pueden ser una pesadilla.

“Estudié medicina por vocación. Solía dormir entre tres y cuatro horas porque estudié mucho. Trabajé duro en mi primer año de práctica, tomé muchos turnos adicionales. Y ahora, aquí estoy. No puedo ser médico en Cuba. Es muy frustrante”.

Dice que después de graduarse, le dijeron que si iba a una misión médica a Venezuela ganaría experiencia en su campo y que ese tiempo contaría como los tres años de servicio social obligatorio que todos los graduados deben completar en Cuba antes de poder acceder a puestos completos.

Aceptó unirse a lo que La Habana llama sus “misiones internacionalistas”, siguiendo un camino recorrido por cientos de miles de médicos cubanos. Desde 1960, el trabajo de estos médicos en el extranjero ha sido defendido por el gobierno comunista como un símbolo de su solidaridad con personas de todo el mundo.

Además de ser una fuente de gran orgullo y prestigio, también es un salvavidas económico para el régimen: según las cifras del gobierno cubano y estudios académicos, el plan le aporta a Cuba alrededor de US$8.000 millones por año en moneda extranjera muy necesaria.

Con más de 30.000 médicos cubanos activos actualmente en 67 países, muchos en América Latina y África, pero también en naciones europeas como Portugal e Italia, las autoridades de Cuba tienen reglas estrictas para intentar evitar que los ciudadanos deserten una vez en el extranjero.

Los salarios fueron un fuerte incentivo para que Dayli, originaria de la pequeña ciudad cubana de Camagüey, se uniera a la iniciativa. Partiendo de lo que era un salario de US$15 al mes en 2011 para los médicos en la isla, Dayli pasó a cobrar US$125 mensuales durante los primeros seis meses en Venezuela, una cifra que aumentó a US$250 después de esos seis meses y a US$325 durante su tercer año.

Según un informe de la organización Cuban Prisoners Defenders (CDP), una ONG con sede en España que hace campaña por los derechos humanos en Cuba y está vinculada al grupo opositor Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), los médicos reciben en promedio entre el 10% y el 25% del salario pagado por los países de acogida, y el resto se lo quedan las autoridades de Cuba.

En octubre de 2011, la joven médica fue enviada a una clínica en la ciudad venezolana de El Sombrero, en el centro del país. El puesto era parte del programa Barrio Adentro, que ha distribuido a médicos cubanos en zonas desfavorecidas del país sudamericano desde 2003 como símbolo del apoyo cubano al gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez y de su sucesor, Nicolás Maduro.

Venezuela se encontraba en ese momento en medio de una espiral de criminalidad que llevó a alcanzar una tasa de 92 asesinatos por 100.000 habitantes en 2016, según la ONG Observatorio de Violencia de Venezuela. Las cifras del Banco Mundial sitúan el número de 2016 en 56 por 100.000, superada solo por El Salvador y Honduras.

 “Cuando se enfrentaban, nos traían a sus heridos porque el hospital venezolano local tenía presencia policial y nosotros no. Estos chicos traían a un paciente con 12 o 15 balas en el cuerpo, te apuntaban con sus armas y te decían que tenías que salvarlo. Si él moría, tú también. Ese tipo de cosas sucedían a diario. Era rutinario “, relata.

 “Tuve uno con una bala en el corazón, otro con cinco en la cabeza. Algunos estaban vivos, pero sabías que si no se les operaba en 20 minutos, morirían, y no teníamos las condiciones necesarias. Ni siquiera teníamos medicinas básicas para tratar a los pacientes allí. Se suponía que había cuatro médicos de cuidados intensivos y normalmente solo había uno de turno”.Estos pacientes a menudo eran trasladados en ambulancia a un hospital general situado a 45 minutos. A veces, los pandilleros le ordenaban a Dayli que subiera a la ambulancia con ellos, cuenta.

 “Siempre existía la posibilidad de que la pandilla rival pudiera tratar de acabar con el paciente durante el traslado. Tuve una situación en la que una pandilla rival entró y le disparó al paciente. Yo tenía 24 años, era una chica pequeña y delgada. Pero en un lugar donde hay tanta violencia, desarrollas una increíble frialdad emocional”.

Las misiones médicas quedaron bajo el foco de atención tras la decisión de Cuba de retirar a sus doctores del programa “Más Médicos” en Brasil a raíz de la elección del presidente Jair Bolsonaro el año pasado.

Bolsonaro cuestionó las calificaciones de los médicos cubanos en el país y describió su situación contractual como “trabajo esclavo”, al señalar que solo se quedaban con el 25% de la paga y el resto iba al gobierno cubano.

En respuesta, las autoridades cubanas rechazaron enérgicamente la caracterización y dijeron que “no era aceptable cuestionar la dignidad, el profesionalismo y el altruismo” de su personal médico internacional.

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