Por supuesto, el puertorriqueño Francisco Lindor escuchó los abucheos dirigidos hacia su persona durante la derrota del martes de los Mets ante los Medias Rojas en Citi Field. Por lo que él mismo es capaz de recordar, nunca había sido silbado por los fanáticos locales en Cleveland.

Se necesitó de sólo nueve juegos en casa para que tal cosa le pasara en Nueva York.

“Es interesante y divertido…y apesta” dijo Lindor. “No se siente nada bien, eso es seguro.

“Es interesante, porque es la primera vez que eso pasa en mi carrera, y divertido porque me están abucheando y la gente piensa que me voy a ir a mi casa y ponerme a pensar por qué me están silbando. Yo lo entiendo. Están pitando porque no hay resultados. Eso es todo. Esperan resultados. Yo espero resultados y lo entiendo. Es parte del trabajo. La gente espera resultados y está abucheando porque no hay resultados. Sólo espero que aplaudan y salten cuando yo empiece a dar jonrones, y cuando empiece a ayudar al equipo a diario mucho más de lo que lo estoy haciendo ahora mismo”.

 Para tratar de salir de su slump, que incluye un solo macetazo en sus primeros 69 turnos oficiales, Lindor ha intentado algunas rutinas de bateo que solía hacer en Cleveland, con la esperanza de reencontrar el swing que lo ayudó a ir cuatro veces al Juego de Estrellas con los Indios.

Pero tras irse de 3-0 el miércoles, Lindor batea .203/.317/.261 con apenas dos extrabases en 83 visitas al plato.

El manager de los Mets, el dominicano Luis Rokjas, apuntó que Lindor “sabe bastante bien lo que está haciendo y tiene muy buena rutina”. Pero eso no quita que Lindor también sea humano. Es natural ponerse algo de presión adicional sobre uno mismo después de firmar una extensión de US$341 millones.

En ese sentido, Lindor reconoce que todavía está “tratando de ajustarse” no sólo a un nuevo equipo y una nueva ciudad, sino también a una nueva liga, aunque aclaró que no quería poner esas cosas como excusas para su mal momento en el plato.

“Te lanzan un poco diferente, pero al final del día, es la misma pelota. El montículo está a la misma distancia y las bases están en los mismos lugares”, expresó Lindor. “Pero sí, estoy empezando a acostumbrarme a cómo lanzan, cómo hacen las cosas, cómo atacan a los bateadores. Sólo tengo que mejorar. Para ser honesto, tengo que mejorar y sé que voy a mejorar. Espero seguir conociendo más y más a la liga, claro”.

“Yo llegué a Nueva York para ganar”, añadió Lindor. “Y voy a hacer lo que sea necesario para ganar”.

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