Con el Día Mundial de la Bicicleta, la ONU promueve cada 3 de junio la función de este vehículo de pedales como medio de transporte simple, asequible y limpio.

Sin embargo, a medida que envejecemos, nuestros ojos, piernas y condición física general comienzan a limitar nuestra capacidad para andar en bicicleta. A veces contra su voluntad, las personas mayores dejan de andar en bicicleta por miedo a lesionarse, renunciando a la libertad y la alegría que les brindaba el ciclismo. ¿Cómo podemos ayudar a esas personas a volver a conducir una bicicleta, a pesar de su movilidad limitada?

Un paseo en bicicleta que cambia la vida

Como muchos daneses, Ole Kassow va al trabajo en bicicleta. Al pasar por un asilo de ancianos, notó a un señor mayor, con su andador junto a él, viendo pasar a la gente, su nombre era Thorkild. Fue entonces cuando Kassow se preguntó cuántas personas con movilidad reducida extrañarían la libertad que brinda el ciclismo.

Kassow decidió alquilar un rickshaw y dirigirse al asilo para ofrecer a los residentes un paseo. Su primera pasajera fue Gertrud, quien le pidió ir a la zona de Langelinie, en Copenhague. Era un lugar especial para ella; había emigrado a Groenlandia después de la Segunda Guerra Mundial y era ahí donde solían atracar los barcos de Groenlandia. Gerturd le contó todos los detalles y, en el transcurso de una hora, formaron un vínculo. La experiencia había sido enriquecedora tanto para el piloto como para el pasajero.

Al día siguiente, el gerente del asilo llamó a Kassow y le preguntó qué había hecho con Gertrud antes de agregar rápidamente que todos los demás residentes querían salir de paseo.

Kassow se puso en contacto con Dorthe Pedersen, una consultora de la sociedad civil de la ciudad de Copenhague, quien se interesó en la idea, y juntos compraron cinco rickshaws.

Equipados con sus nuevos vehículos, reunieron a ciclistas voluntarios y sacaron a dar un paseo a diez residentes de hogares de ancianos. La noticia circuló de boca en boca y al día siguiente se habían inscrito 30 nuevos voluntarios. Muy pronto, otras ciudades de Dinamarca quisieron participar y la costumbre ha seguido creciendo desde entonces. Hoy, el movimiento se ha extendido a 50 países de todo el mundo, con más de 2500 grupos participantes.

Contra la discriminación debida a la edad

“La bicicleta es un ecualizador, a través de generaciones, fronteras sociales y países, es una herramienta fantástica para crear vínculos entre las generaciones”, dice Kassow.

Entre sus objetivos, “Ciclismo sin edad” se ha esforzado por desafiar la discriminación debida a la edad de una persona, creando relaciones entre generaciones, entre pilotos y pasajeros, empleados de asilos y miembros de sus familias.

“Las relaciones son tan importantes que deberían consagrarse como un derecho humano. Entonces no construiríamos ciudades y comunidades que impidieran a las personas relacionarse.”

Las relaciones ayudan a generar confianza, experimentar felicidad y mejorar la calidad de vida. Son clave para preservar las historias de las generaciones anteriores que de otro modo serían olvidadas.

Los ciclistas voluntarios se involucran con sus pasajeros, escuchan sus historias y luego las comparten con sus amigos y familiares, asegurándose de que perduren en el tiempo.

El movimiento ha demostrado cómo un simple paseo en bicicleta puede tener efectos profundos en la vida de las personas mayores con movilidad limitada.

Los comentarios de los hogares de ancianos hablan de residentes que no han hablado durante años y que ahora les cuentan a los vecinos sus aventuras en bicicleta. También dan fe de que los ánimos se han elevado como resultado de los paseos.

Para las personas con discapacidad visual, la experiencia ha sido sentir el viento en el cabello, asimilar los olores y los sonidos.

Los miembros de “Ciclismo sin edad” creen que la vida en un hogar de ancianos debe ser un lugar de alegría y movilidad continua y animan a todos a mejorar muchas vidas invitando a un vecino anciano, o a un completo extraño, a pasear por ciudades y campos.

Ciclismo sin edad

Ciclismo sin edad es una iniciativa para mejorar el bienestar de los ciudadanos mayores al permitirles que, de algún modo, vuelvan a andar en bicicleta.

El movimiento tiene un papel activo en la promoción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente con los número 3, 10 y 11 que buscan buena salud y bienestar, reducción de las desigualdades, y ciudades y comunidades sostenibles, respectivamente.

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