Homicidio, desplazamiento forzado, despojo de tierras y secuestro fueron los delitos cometidos contra él y su familia, hechos que los convirtieron en unos de los tantos millones de colombianos víctimas del conflicto armado.

Hoy 10 años después de la implementación de la ley de víctimas 1448, Roossemberg Infante quiere contar su historia pero no la del pasado, sino la del presente y su proyección. “Antes estábamos solos, desprotegidos, casi olvidados, era muy difícil llegar a una ciudad como desplazados”, dice Infante.

Sin embargo, el dolor, el sufrimiento y las secuelas causados por actores armados al margen de la ley se convirtieron en un punto de partida que con apoyo y acompañamiento del Estado lo llevaron a iniciar un proceso de reconstrucción de su proyecto de vida. “Hoy considero que soy una persona que ha sabido afrontar todas estas dificultades para salir adelante, poniéndole corazón a las cosas”.

Dignificando la memoria de las víctimas y avanzando en su proceso de reparación integral, Roossemberg Infante se convirtió en un microempresario de orfebrería, al punto, que su marca, Lampe Orfebrería  registra un alcance presencial y de marketing digital para la elaboración y distribución de sus productos representado en joyas contemporáneas elaboradas con sus propias manos.

“La Unidad para las Víctimas, ha sido clave en todo esto porque nos ha orientado, brindando las capacitaciones, nos ha mostrado el camino y nos ha apoyado, mostrándonos a nivel nacional con nuestro emprendimiento”, expresó.

En medio de pandemia, se ha reinventado e incursionado en la era digital en las redes sociales (Instagram, Facebook, Whatsaap bussinnes) para generarle reactivación económica a su iniciativa de negocio que, con esfuerzo, dedicación y compromiso hoy se destaca como una joyería contemporánea representativa del oriente del país por su participación en eventos nacionales como “Expoartesanías” y que con ayuda de la Unidad lo han llevado a posicionarse en el mercado.

Infante fue reconocido por la Unidad para las Víctimas con el Sello Social, distintivo que otorga a productos y servicios hechos por emprendedores y emprendedoras que hacen parte del Registro Único de Víctimas del conflicto, al igual que a toda empresa, organización y entidad que se sume al apoyo a estas personas.

“Es un reconocimiento a quienes le apuestan a la reconstrucción de sus proyectos de vida, que desde su núcleo  social, familiar, local y  comunitario le están aportando a la reactivación económica de nuestro departamento. Es una exaltación a la labor que viene realizando Lampe Orfebrería que, con su dedicación, le apuesta a la reconstrucción del tejido social, siendo ejemplo de superación para muchas familias colombianas”, indicó la directora territorial de la Unidad para las Víctimas en Norte de Santander y Arauca, Johanna Gelvez Ascanio.

En ese sentido, Sello Social tiene como objetivo promover el fortalecimiento y la productividad de las víctimas del conflicto en el desarrollo de sus emprendimientos, y con ello lograr el cumplimiento de los pilares como promoción de productos y servicios, relaciones de confianza, generación de valor agregado y sensibilidad empresarial.

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