Entre canciones de mariachi y aplausos de felicitación, arrancó en la capital mexicana la tercera fase del Plan Nacional de Vacunación contra la Covid-19, que está enfocada en personas de entre 50 y 59 años.

Apresurados, protegidos con caretas y mascarillas, y algunos acompañados de sus hijos u otros familiares, los beneficiarios de la vacuna comenzaron a llegar desde antes de las 10:00 de la mañana a los diversos puestos de inoculación que se instalaron en centros deportivos, escuelas públicas e instalaciones universitarias de la Ciudad de México.

Para quienes acudieron al Centro Cultural Jaime Torres Bodet, una sala de conciertos, que entre el lunes y el viernes se ha convertido en un centro de vacunación, lo que recibieron en el brazo significó mucho más que un pinchazo: fue recuperar la esperanza de viajar, de volver al trabajo e inclusive de reunirse nuevamente con sus familiares, con quienes no han tenido contacto físico en más de un año desde que inició la pandemia por Covid-19.

“Tenemos más de un año que no hemos visto a la familia, ni a mis papás ni a los suegros. Ya queremos reunirnos, pero no lo vamos a hacer hasta que no nos vacunemos todos”, comentó Luis García, trabajador independiente de 58 años de edad.

Luis acudió a vacunarse en compañía de su esposa, María Elena Mendoza Flores, ama de casa de 49 años, quien pudo recibir su vacuna porque cumplirá los 50 el próximo mes.

 Un acto de responsabilidad y solidaridad al mismo tiempo

A diferencia de su marido, el deseo de María Elena es salir del confinamiento en que ha vivido en el último año e irse de vacaciones a la playa.

Ambos están convencidos de la efectividad de las vacunas y de que su aplicación representa un acto de responsabilidad, pero también de solidaridad con otros para reducir la incidencia de contagios en México, país que a la fecha acumula más de 2,3 millones de casos confirmados a COVID-19 y más de 217.000 defunciones. 


“Representa sentirme con seguridad, poder seguir trabajando de manera libre y con protección. Desafortunadamente los que no creen en la pandemia no tienen razón, ha habido muertes en la familia por no haber tenido su precaución. La vacuna es un preventivo y nosotros siempre hemos estado a favor de las vacunas”, dijo Luis.

La jornada de vacunación transcurrió en un ánimo de festejo y alegría, al compás de piezas de música tradicional mexicana como “El son de la negra” o “El sinaloense” interpretadas por el mariachi de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.

Además de música hubo aplausos de los policías y personal sanitario encargados de recibir y despedir a las personas que acudieron a vacunarse; los felicitaron porque después de un año de incertidumbre ocasionada por la Covid-19, pudieron irse a casa con la tranquilidad de que la enfermedad ya no representará un peligro de muerte.

“Al principio sí me dio miedo porque dije: ‘híjole, no, ¿Qué hago? ¿qué hago?’ Pero ya después se me fue quitando el miedo y pues aquí estoy, ya cumplí. Mi hija me habló por teléfono ayer y me dijo ‘Mamá, tú ve con toda la fe y todo va a salir bien. Lo verás ahorita que llegues’. Estoy muy contenta”, contó Gabriela García Rivera, ama de casa de 58 años de edad.

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