Afganistán se encuentra en estos momentos en un peligroso punto de inflexión, advirtió este viernes ante el Consejo de Seguridad la representante especial del Secretario General para Afganistán, Deborah Lyons.

La responsable de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en ese país recordó durante las últimas semanas la guerra en Afganistán ha entrado en una nueva fase “más mortífera y destructiva”, y que durante los dos últimos meses los talibanes capturaron zonas rurales que sirvieron como base para lanzar ataques a grandes ciudades.

“Los primeros informes sugieren que los talibanes han capturado hoy la capital de la provincia de Nimroz. También se han producido intensos combates en el norte de Afganistán (…) Se trata de un claro intento de los talibanes de apoderarse de los centros urbanos con la fuerza de las armas. El número de víctimas de esta estrategia es extremadamente angustioso, y el mensaje político es profundamente perturbador”, alertó.

Lyons recordó que se esperaba una disminución de la violencia cuando se firmó el acuerdo entre Estados Unidos y los talibanes en febrero de 2020, al inicio de las conversaciones entre el Gobierno y los talibanes, y cuando las tropas internacionales abandonaron el país, pero que en ninguno de los casos se ha producido el efecto deseado.

Al contrario, denunció que se ha producido un aumento del 50% en el número de víctimas civiles y predijo “que habrá muchas más a medida que las ciudades sean atacadas”.

La diplomática canadiense añadió que al sufrimiento causado por la guerra hay que sumarle la creciente crisis humanitaria ya que 18,5 millones de personas, casi la mitad de la población del país, necesitan ayuda de emergencia. A esta dramática situación se le añade la grave sequía que afecta al país.

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