La guerra persigue a los sirios adonde quieran que vayan

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Lo describía gráficamente este miércoles el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU al citar a la doctora Amani Ballour, una pediatra siria que trabajó durante cinco años en un hospital construido bajo tierra como medida de protección ante los ataques aéreos durante los cinco años de asedio a Guta Oriental.

Durante una sesión del Consejo de Seguridad dedicada al país árabe, Mark Lowcock transmitió las palabras de la doctora a la sala, recomendando previamente el visionado de un documental titulado “La Cueva”, nominado a en la última edición de los premios Oscar, y del cual es la protagonista.

Los mismos niños que traté en Guta Oriental están desplazados en Idlib. Todavía siguen bajo las bombas. Todavía tienen miedo. Todavía no tienen refugio. Siguen sin educación. Esto no es vida”. Describió la situación de los nuevos desplazados, durmiendo en las calles, en los campos, bajo el frío sin ningún lugar a donde ir. “Los niños tienen miedo”, dijo. “Quieren seguridad””. 

No hay lugares seguros

Lowcock explicó que los frentes de combate en las provincias de Idlib y Alepo avanzan a gran velocidad provocando enormes movimientos de población en cuestión de días, mientras las familias tratan de escapar de los incesantes bombardeos aéreos y terrestres.

Como ejemplo indicó que, durante el pasado fin de semana, del 13 al 16 de febrero, se registró la huida de 160.000 personas, en su mayoría de los subdistritos de Atareb y Daret Azza, lejos del avance de las líneas de frente.

La gente huye en condiciones espantosas. Muchos van a pie o en la parte trasera de camiones con temperaturas bajo cero, bajo la lluvia y la nieve. Se desplazan a zonas cada vez más concurridas que creen que serán más seguras. Pero en Idlib, ningún lugar es seguro.

“Casi 50.000 personas se refugian bajo los árboles o en otros espacios exteriores. Recibo informes diarios de bebés y otros niños pequeños que mueren en el frío. Imaginen el dolor de un padre que escapó de una zona de guerra con su hijo, sólo para ver a ese niño morir congelado”, explicó.

El coordinador humanitario destacó que, tal y como advirtió ayer el Secretario General, las hostilidades afectan ahora a zonas densamente pobladas con gente aterrorizada que huyó. Entre esas áreas están Dana y Sarmada, en dirección al cruce fronterizo de Bab al-Hawa.

“Con el gran número de nuevos desplazados internos, Dana tiene ahora una mayor densidad de población que las capitales de muchos de nuestros países. Y el número de nuevas llegadas crece día a día. Si las hostilidades llegan a estas áreas llenas de civiles, el costo humano será instantáneo y enorme”.

UNICEF/Baker KasemFamilias en un campamento informal donde se refugian las familias que huyen de Idlib y Alepo en el noroeste de Siria. 

Sin servicios básicos

Del mismo modo, destacó que el desplazamiento masivo de personas en áreas cada vez más pequeñas de Idlib y Alepo crea una inmensa presión adicional en las comunidades locales.

La mayoría de los mercados han cerrado y los productos básicos disponibles son prohibitivamente caros. El precio de estos productos ha aumentado un 70% en los últimos seis meses. Desde diciembre, 72 hospitales, centros de atención primaria, centros de atención especializada y clínicas móviles cesaron sus actividades, suspendiendo los servicios de casi 200 médicos, más de 300 enfermeras y más de 50 parteras”.

Lowcock también destacó que las operaciones de ayuda humanitaria están “desbordadas” y que, debido a los nuevos acontecimientos, hará público un nuevo Plan de ayuda por un monto de 500 millones de dólares destinado a auxiliar al menos 1,1 millones de sirios.

A inicios de febrero, Lowcock había informado al Consejo sobre su intención de solicitar 336 millones de dólares adicionales para ayudar a 800.000 personas nuevas o potencialmente desplazadas durante los próximos seis meses.

Por último, cerró su intervención transmitiendo otro mensaje de Amani Ballour, esta vez dedicado a los miembros del Consejo de Seguridad.

“No podemos esperar. Cada minuto muere gente. El Consejo de Seguridad puede ayudar. El Consejo de Seguridad sabe lo que sucede. Están observando. Sin embargo, no hacen nada“.

El proceso político, estancado

Por su parte, el enviado especial para Siria, Geir O. Pedersen, informó que durante las dos últimas semanas no hubo ningún progreso en el fin de la violencia en el noroeste del país o en la reanudación del proceso político.

El diplomático noruego indicó que también hay acontecimientos preocupantes en otras partes del país, especialmente en el sur y en el noreste de Siria.

Rusia está activamente involucrada en apoyar las operaciones militares del Gobierno sirio.

Hemos visto repetidas y violentas confrontaciones entre las fuerzas de los Gobiernos turco y sirio. Por su parte, Rusia está activamente involucrada en apoyar las operaciones militares del Gobierno sirio”, aseguró Pedersen.

Añadió que continúa tratando que las partes sirias disminuyan sus desacuerdos en la agenda de un tercer período de sesiones del Comité Constitucional Sirio pero que, pese a las diferencias, espera estar pronto en condiciones de volver a convocarlo en Ginebra.

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