Por: Dr. Amín Cruz, PhD, diplomático, historiador, educador, periodista, escritor, CEO presidente fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa, Padre embajador del Periodismo Latinoamericano, residente en New York.

“Es como tomar nuevos caminos a partir de cosas ya creadas, lo que podría ser una excelente forma de repensarnos como seres humanos, resurgiendo de las cenizas y volviendo a empezar como el ave fénix, en el Nuevo renacer de la humanidad.” A.C. 

La economía circular es un nuevo modelo de producción y consumo que garantiza un crecimiento sostenible en el tiempo. Con la economía circular promovemos la optimización de recursos, la reducción en el consumo de materias primas y el aprovechamiento de los residuos, reciclándolos o dándoles una nueva vida para convertirlos en nuevos productos. 

El objetivo de la economía circular es, por tanto, aprovechar al máximo los recursos materiales de los que disponemos alargando el ciclo de vida de los productos. La idea surge de imitar a la naturaleza, donde todo tiene valor y todo se aprovecha, donde los residuos se convierten en un nuevo recurso. Así, se logra mantener el equilibrio entre el progreso y la sostenibilidad. 

Misma que ofrece un marco de soluciones sistémicas para el desarrollo económico abordando profundamente la causa de retos mundiales tales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el incremento de residuos y de contaminación, al tiempo que revela grandes oportunidades de crecimiento. 

Impulsada por el diseño y sustentada por el uso de energías y materiales renovables, la economía circular revoluciona la forma en que diseñamos, producimos y consumimos.  

El modelo se basa en tres principios: eliminar residuos y contaminación; mantener productos y materiales en uso, y regenerar sistemas naturales.   

Las oportunidades de creación de valor en el marco de la economía circular se clasifican en los ciclos técnicos y biológicos del sistema económico. 

En el ciclo técnico, los materiales y productos fabricados por el humano permanecen en uso el mayor tiempo posible. De este modo, el valor se crea mediante el intercambio, el mantenimiento, la reutilización, la remanufactura y el reciclaje.  

Por otro lado, en el ciclo biológico, después de haber pasado por múltiples usos, los materiales regresan a la naturaleza de forma segura, devolviendo así los nutrientes a la tierra y a los ecosistemas naturales.  

Lo anterior implica que sujetos que hacen parte de la colectividad, por ejemplo, empresas, universidades, emprendedores y comunidad en general, puedan identificar caminos únicos mediante conciliación de ideas para producir innovación a partir de los bienes y servicios actuales. 

En tal sentido, se podrían promover términos de “on going” y de continuidad de negocio, haciendo nuevos productos y servicios que promuevan conceptos como sostenibilidad y energías renovables. Siendo estos, la representación de obtener el máximo provecho a recursos que ya han sido utilizados por empresas y personas, a partir de procesos, subprocesos, actividades y tareas. 

Reaprender se convierte en un asunto exigible y pertinente. La idea es poder seguir adelante identificando las oportunidades que este tiempo nos brinda, esto es parte de esta nueva forma de pensar, proponer, diseñar, rediseñar, probar, controlar, dirigir, supervisar, reciclar y generar nuevos productos y servicios, requiere monitorear el uso de los recursos naturales y no naturales, incorporando, adaptando y creando nuevas formas de control empresarial que hagan más sostenible nuestro diario vivir. 

“Reducir, reciclar y reutilizar es la propuesta de la economía circular, que resulta en transformaciones que pueden gestarse desde la cotidianidad.” 

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