La crisis del coronavirus, un desafío y una oportunidad para arreglar el sistema de remesas

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La pandemia de coronavirus puede provocar una caída de las remesas que envían los migrantes equivalente a tres cuartas partes de la ayuda oficial al desarrollo. Se calcula una bajada de 110.000 millones de dólares. Esas remesas ya están dejando de llegar a los 800 millones de personas que dependen de ellas.

Hasta hace unos meses, cuando los trabajadores migrantes enviaban a sus países de origen las remesas destinadas a sus familias contribuían a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos el de sacar a decenas de millones de personas de la pobreza extrema.

Pero a continuación, llegó la pandemia de la COVID-19 e, irónicamente, la oportunidad de mejorar un segmento específico del sistema financiero mundial que representa más del 5% del producto interno bruto de por lo menos 60 países de ingresos bajos y medianos, una cifra que representa más del total de la inversión extranjera directa o la asistencia oficial para el desarrollo que otorgan los gobiernos.

Vulnerabilidades expuestas

“Independientemente de que la recuperación posterior al virus sea o no más rápida de lo previsto, la pandemia mundial ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades del sistema mundial de remesas“, dijo Gilbert F. Houngbo, presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, un organismo especializado de las Naciones Unidas en Roma.

“Por eso es el momento de arreglar estas vulnerabilidades sin importar cuál sea el escenario económico”, dijo a Noticias ONU ante el próximo Día Internacional de las Remesas Familiares que se celebra el 16 de junio.

Según el Banco Mundial, las remesas destinadas a los países de bajos y medianos ingresos alcanzaron el año pasado la cifra récord de 554.000 millones de dólares. Estas cifras se lograron gracias a que 200 millones de trabajadores migrantes en 40 países ricos enviaron fondos a sus hogares que sirvieron para mantener a 800 millones de personas en más de 125 países en desarrollo.

Houngbo dijo que la mitad de las familias que recibieron los envíos viven en zonas rurales donde las remesas tienen más importancia.

Caída de 110.000 millones de dólares

Sin embargo y con la aparición de la pandemia de coronavirus, el Banco Mundial proyecta que las remesas internacionales disminuirán en un 20%, o 110.000 millones de dólares, a 445.000 millones de dólares. Esta situación podría arrastrar a decenas de millones por debajo del umbral de la pobreza y, al mismo tiempo, obstaculizar los progresos para alcanzar el Programa de Desarrollo Sostenible de 2030.

El experto del Fondo explicó que no se prevé que las remesas vuelvan a los niveles anteriores a la pandemia hasta dentro de algún tiempo y que no espera que durante 2021 se produzca una recuperación en forma de V, por lo que los ahorros se reducirán y empeorarán las condiciones locales.

“Aunque la reducción de las remesas no se producirá de un modo uniforme en todas las familias, ni en todos los continentes, las repercusiones en la sociedad serán considerables y duraderas”, dijo a Noticias ONU por correo electrónico.

En respuesta, Suiza y el Reino Unido -a los que se sumaron varios otros Estados miembros, el Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y otros organismos de las Naciones Unidas y grupos industriales- emitieron el 22 de mayo un “llamado a la acción” de ámbito mundial para garantizar que los trabajadores migrantes y las comunidades de la diáspora sigan enviando dinero a la vez que se mejora el sistema de remesas.

Un servicio público esencial

El llamado no solo insta a los encargados de elaborar políticas a declarar la prestación de remesas como un servicio público esencial, sino que también apoyen el desarrollo de canales digitales de remesas más eficientes.

También pide a los organismos reguladores que proporcionen indicaciones sobre los requisitos de orientación a cliente, que son de máxima importancia para expandir los servicios financieros digitales, en particular para las personas indocumentadas que no tienen acceso a una cuenta bancaria.

Asimismo, alienta a los proveedores de servicios de remesas a estudiar la manera de aliviar la carga financiera de sus clientes reduciendo a más de la mitad las tasas de transacción, cuyo promedio actual a nivel global es del 6,8%, según la meta fijada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, tal y como indica el último Informe sobre la Migración y el Desarrollo del Banco Mundial. 

Un instrumento para el mundo en desarrollo

“Las remesas son un salvavidas para el mundo en desarrollo, especialmente en estos momentos”, dijo el Secretario General de la ONU António Guterres el pasado 19 de marzo. “Los países ya se han comprometido a reducir las tasas de las remesas al 3%. La crisis nos obliga a ir más lejos y acercarnos lo más posible hasta llegar al cero”.

Por su parte, el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola se asoció a empresas tecnológicas financieras, operadores de telefonía móvil, la banca comercial y empresas postales, para integrar estrategias digitales que sirvan para mejorar las transferencias de remesas a las zonas rurales.

Además, y mediante programas de planificación y conocimientos financieros, entre otros, aumenta las habilidades de las familias rurales para superar estos tiempos difíciles.

La capacidad de las familias rurales para superar los tiempos difíciles mediante programas de planificación y conocimientos financieros, entre otras actividades de fomento de la capacidad.

Houngbo, quien dirige el Fondo desde 2017, dijo que en los últimos 15 años la atención internacional a las remesas se centró en el “lado de los remitentes”, en particular en los elevados costos de las transacciones.

“Sin embargo, es necesario subrayar que los beneficios de las remesas en el desarrollo se concentran realmente en el lado receptor, donde, en este momento, las familias luchan contra la repentina interrupción de su supervivencia económica”, dijo.

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