El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo el martes que el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, debería dimitir si se confirman las acusaciones de acoso sexual en su contra.

“Sí”, respondió Biden cuando le preguntaron si Cuomo debería renunciar si la investigación confirma las denuncias presentadas en su contra por varias mujeres.

“Creo que entonces probablemente también sería procesado por la justicia”, añadió.

Desde febrero, ocho mujeres han denunciado acciones y comentarios inapropiados por parte de Cuomo, incluida una exempleada que le acusó de meterle la mano en la blusa en 2020.

Cuomo, de 63 años y diez al frente del influyente estado de Nueva York, se ha negado a ceder a las peticiones de dimisión, denunciando “falsas” acusaciones.

El viernes pidió que se esperara a los resultados de las investigaciones.

Biden considera “preocupante” las acusaciones de acoso sexual contra Cuomo, dijo este lunes la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.

“El presidente las encuentra preocupantes, difíciles de leer”, respondió Psaki al ser consultada sobre los señalamientos de siete mujeres que han salido a la luz pública contra Cuomo.

 “Parece que cada día se producen nuevos acontecimientos”, admitió la portavoz, quien defendió que “cada mujer que da un paso adelante, necesita ser tratada con dignidad y respeto”.

Psaki consideró “apropiado” que la fiscal general de Nueva York, Letitia James, haya emprendido una investigación independiente contra el gobernador demócrata.

“Y el presidente -agregó la portavoz- cree que es apropiado, así como la vicepresidenta (Kamala Harris). La investigación debe ser rápida y exhaustiva, en consonancia con la gravedad de las acusaciones”.

La portavoz apuntó que Biden no ha hablado “personalmente” con el gobernador de Nueva York y dijo desconocer si alguien en la Casa Blanca lo ha hecho.

En todo caso, admitió que el interés de la Casa Blanca es que la pandemia de la COVID-19 “se mantenga bajo control”, por lo que indicó que seguirán trabajando con los distintos gobernadores, incluido Cuomo, para continuar las labores y brindar asistencia económica para hacer frente a la emergencia sanitaria.

Cuomo, que ganó notoriedad por la gestión de la pandemia después de que Nueva York se convirtiera en epicentro mundial de la enfermedad, se ha negado a presentar su dimisión pese a las acusaciones de acoso sexual, que ha negado rotundamente.

Lindsey Boylan y Charlotte Bennett, las ex funcionarias que acusaron a Cuomo de acoso sexual

 La Asamblea Legislativa de Nueva York anunció el jueves pasado una investigación para establecer si se celebra un juicio político en su contra, mientras que un grupo de 59 legisladores estatales demócratas emitió un comunicado pidiendo que dé un paso al costado.

A los pedidos de los legisladores estatales se sumaron el viernes once representantes de la Cámara de Representantes de EEUU, entre ellos la progresista Alexandria Ocasio-Cortez y Jamaal Bowman, que exigieron la salida del político.

También ese día el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, y su colega progresista Kirsten Gillibrand, ambos representantes de Nueva York, pidieron la renuncia del gobernador, al advertir que ha “perdido la confianza” de sus colaborares en el Gobierno y del pueblo de Nueva York.

Y el domingo, la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, la demócrata Nancy Pelosi, llamó a Cuomo a pensar “cuán efectivo en su liderazgo del estado bajo las circunstancias existentes”.

Cuomo enfrenta el segundo escándalo en cuestión de semanas, después de que Melissa DeRosa, su asistente principal, admitiera que retrasaron la entrega de datos de muertos por covid-19 en residencias de ancianos por miedo a que el Departamento de Justicia, bajo la Administración de Donald Trump, pudiera usar esos números “en su contra”.

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