En la Catedral de Salamanca, España, se encuentra una exposición de la primera escultura hiperrealista del cuerpo de Jesús, la que fue elaborada e inspirada a partir de los descubrimientos científicos realizados a través del estudio de la conocida Sábana Santa o Sudario de Turín.

La imagen pesa al rededor de 75 kilos, fue elaborada a base de látex y silicona, aparentando así el aspecto físico más cercano al cuerpo humano e impresionando a quienes la observan.

La escultura trata de representar la situación en la que Jesús se encontró después de su Pasión y Muerte, con los pies arqueados y las manos atadas. Por su carácter realista, también lo presenta desnudo, incluso con las marcas de la circuncisión judía.

La espalda está algo elevada y, en la parte posterior de la cabeza, se la puede ver desgarrada por la corona de espinas y una pequeña trenza para sujetar el cabello; hombros marcados por llevar la cruz. La nariz parece rota y el ojo derecho está hinchado. Se utilizó cabello humano para adornar la cabeza y todo el cuerpo.