Estados Unidos anunció hoy nuevas medidas de lucha contra la inmigración, que facilitan la deportación inmediata de indocumentados.

El gobierno de Donald Trump dispuso que los agentes migratorios pueden enviar de regreso a sus países a los inmigrantes que se encuentren en cualquier lugar de Estados Unidos y que hayan ingresado ilegalmente al país, sin tener que remitirlos antes a un juez.

Antes de aprobarse esta medida, los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP en inglés) y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) sólo podían arrestar y deportar a un migrante si éste era detenido a menos de 160 kilómetros de la frontera con Estados Unidos y había permanecido en el país menos de dos semanas.

Los casos que no cumplieran con esos parámetros debían ser procesados en un tribunal de inmigración, sin embargo, la nueva medida, que entró en vigor después de su publicación en el Registro Federal, extiende el uso de las deportaciones exprés en todo el país, lo que ha generado alarma entre los indocumentados que radican en Estados Unidos.

La nueva regla podría acelerar las deportaciones de los aproximadamente 10,5 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos, la mayoría latinoamericanos y casi dos tercios con permanencias en el país de más de 10 años, según el Centro de Investigación Pew.

Trump lanzó el 14 de julio una gran operación con el objetivo de arrestar a unos 2,000 inmigrantes en al menos de ciudades estadounidenses.

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