Tras finalizar una visita de diez días a Costa Rica, el experto independiente* sobre los derechos humanos y la solidaridad internacional alabó el peso que tiene el multilateralismo en la política exterior del país, una circunstancia que le permite destacarse como “un faro seguro y pacífico en una región con una historia problemática”.

Obiora Okafor aplaudió la larga trayectoria que posicionó a Costa Rica como una nación receptora de un gran número de migrantes y refugiados, tanto de la región como fuera de ella, por sus múltiples iniciativas medioambientales y por los numerosos proyectos relacionados con los derechos y necesidades de las comunidades indígenas, las áreas rurales y las mujeres.

El experto también elogió la respuesta del país a la pandemia de COVID-19 gracias a un “robusto” sistema sanitario y por facilitar el acceso universal a las vacunas contra el coronavirus que incluyó a migrantes, refugiados y solicitantes de asilo.

Pese a todos esos avances, indicó que los cierres fronterizos provocados por la pandemia agravaron las desigualdades en las distintas capas sociales costarricenses, particularmente en el acceso a los servicios de salud, al nivel de ingresos y en el campo de la educación digital.

El especialista destacó que el modelo de bienestar social implementado en el país le permitió convertirse en uno de los “países más estables y desarrollados de toda la región centroamericana y convertirse en un país de ingreso medio-alto”, y que “sus logros socioeconómicos le permitieron convertirse en miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos”.

Pese a ello, declaró que el éxito conseguido “en términos de crecimiento económico y desarrollo ha provocado una disminución del acceso a la asistencia para el desarrollo internacional y de otras formas de cooperación internacional que recibe de los donantes en un momento donde la asistencia se hace tan necesaria debido al impacto económico de la pandemia y a la acentuada presión sobre el país por el flujo de migrantes y refugiados tanto de tránsito como de destino”.

Una mujer es vacunada contra el COVID-19 en Costa Rica.

La pandemia provoca una mayor desigualdad en el reparto de ingresos

En este apartado, Okafor destacó que un 23% de la población vive bajo la línea de pobreza, una situación que se ha visto exacerbada por la pandemia.

“Aunque Costa Rica ha mejorado significativamente su economía en las últimas décadas, la inequidad en la distribución de ingresos del país se ha empeorado de forma notable, indicó.

Al mismo tiempo, dijo que determinados grupos como las “mujeres, los pueblos indígenas, afrodescendientes y las personas LGBTI siguen sufriendo discriminación”, y que “el aumento en el flujo de migrantes y refugiados de países vecinos y otras naciones ha provocado un aumento del discurso xenófobo y de la incitación al odio, particularmente en las redes sociales”.

Ante estos hallazgos destacó la necesidad de que todos los actores continúen esforzándose “para erradicar esta tendencia tan preocupante”.

Otro punto que llegó a los oídos del relator fue el hecho de que muchos afrodescendientes se enfrentan a la amenaza o a la certeza de la pérdida de sus tierras.

“Se les debe facilitar un mayor acceso a la tierra, al igual que a otros grupos históricamente desfavorecidos, como los pueblos indígenas y las mujeres”, manifestó el experto que presentará un informe de su visita, junto a recomendaciones, al Consejo de Derechos Humanos en junio de 2023.

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