Ilias Chatzis dirige un equipo internacional de más de 60 expertos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) que trabaja para erradicar la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes. Afirma que la lucha debe centrarse sobre todo en los que se lucran con estos delitos y en la protección de las víctimas.

Chatzis charla con Melissa Fleming, secretaria general adjunta de Comunicación Global, en el podcast de la ONU, Awake at Night, donde se puede escuchar la entrevista completa en inglés.

“La trata de personas y el tráfico de migrantes han cambiado mucho desde que asumí este cargo. Se han agravado, en la manera de infligir dolor en las personas; o al menos se ha hecho más visibles. Hay más violencia, las personas afectadas son más jóvenes y hay víctimas infantiles.  

Es un delito que muchas veces pasa desapercibido ante nuestros ojos, mientras vamos al trabajo, hacemos la compra, llevamos a nuestros hijos al colegio o quedamos con los amigos para cenar. Hay industrias con las que entramos en contacto en nuestra vida cotidiana, como la hostelería, la agricultura o la construcción, entre otras, en las que se explota a las víctimas de la trata.

En Europa, los traficantes llevan a grupos de niños de un país a otro y los obligan a mendigar. Luego se quedan todo el dinero y a menudo los dejan morir de hambre. Para ellos, es solo una cuestión monetaria y las personas no son más que una forma de obtener beneficios.

No hay que olvidar que estos criminales son también personas reales. Tienen amigos, familias e hijos. Incluso pueden trabajar en las organizaciones que supuestamente deben combatir estos crímenes, como la policía o el servicio de inmigración.

Una madre cubre el rostro de su hija, víctima de la trata a los dieciséis años, para proteger su identidad.

“Cada historia de trata puede provocarte un vuelco al corazón”

Las historias de tráfico de personas afectan a los niños; incluso los bebés pueden ser víctimas. Hay niñas y mujeres de todas las edades que son explotadas sexualmente, y hombres que buscan desesperadamente un empleo y se encuentran en manos de bandas criminales que luego los utilizan para realizar trabajos forzosos o para otros fines. Cada historia de trata puede provocarte un vuelco al corazón.

En la actualidad, nos encontramos además con otro aspecto añadido, el hecho delictivo en las redes sociales. Los vídeos e imágenes sexuales se distribuyen por todo el mundo a través de diferentes canales. Se pueden eliminar de una plataforma, pero una vez se han publicado, no se puede evitar que se propague entre otras.

Siempre pienso que todos podríamos hacer más.

La situación, además, se manifiesta de distinta manera dependiendo del lugar. En ciertos países, la finalidad es el trabajo forzoso. En los países que sufren de superpoblación, son los niños los explotados. En Europa y en América del Norte, se da sobre todo la explotación sexual.

Debemos, por tanto, examinar nuestro modelo de desarrollo y cómo están estructuradas nuestras economías y saber qué hace también el sector privado al respecto. Hay empresas del tamaño de países pequeños, o incluso medianos, con enormes líneas de suministro; tiene, sin duda, una gran responsabilidad en este sentido.

Ilias Chatzis (junto  a Yatta Dakowah), Representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Bruselas, durante una sesión especial del Parlamento de la Unión Europea sobre migración, en Bruselas (Bélgica), 2017.

La detención de los delincuentes

En el caso del tráfico ilícito de migrantes, debemos concentrarnos en cómo detener a los principales responsables y no a los migrantes. Estos individuos o grupos organizados se aprovechan de las personas que solo buscan una vida mejor. Hay que tener siempre en cuenta a los propios migrantes y la necesidad de respetar su dignidad, sus derechos humanos, y ofrecer protección a quienes la necesitan.

La trata de personas no es un acto delictivo que ocurra sólo en el mundo en desarrollo. Sucede en todas las regiones. Según nuestro último Informe Mundial sobre la Trata de Personas, 148 países de los 193 Estados miembros de la ONU denunciaron casos de trata de personas en los dos últimos años.

El equipo que dirijo trabaja en todo el mundo para ofrecer respaldo a los países en la lucha contra esta lacra. Gracias a los servicios que prestamos, el personal de respuesta, las autoridades policiales, los fiscales y los jueces están mejor equipados para proteger a los afectados y conseguir que se condene a los perpetradores.

He visto mucho sufrimiento humano a lo largo mi carrera. Lo vi de primera mano cuando estuve en la antigua Yugoslavia. Experimenté el desarraigo de la guerra, la explotación de personas por parte de otras, los vínculos entre el crimen organizado y la guerra, la ruptura de las familias, y el deseo de volver al lugar al que perteneces, pero la imposibilidad de hacerlo porque las cosas han cambiado tanto que no reconocerías el lugar.

Todavía tenemos mucho que aprender de nosotros mismos y de la historia. No aprendemos lo suficientemente rápido. Acepté este trabajo con la esperanza de poder cambiar las cosas. De verdad que intento que lo que hago tenga un impacto positivo real”.

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