La pequeña y por lo general tranquila localidad de Mlyny —en el sureste de Polonia a unos ocho kilómetros de la frontera con Ucrania— se ha convertido en uno de los principales puntos de entrada para los más de dos millones de personas que han llegado al país desde que comenzó la guerra.

Ucranianos que viven en el extranjero, ciudadanos de terceros países y voluntarios se han trasladado rápidamente a Mlyny para prestar toda la ayuda necesaria. Entre ellos, se encuentra Aurang Zeb Khan, un estudiante paquistaní que cursa un máster en Alemania que llegó a Polonia al comienzo de la crisis.

Khan hace de voluntario en un punto de tránsito gestionado por las autoridades locales, ONG y voluntarios. Es un centro comercial reconvertido en centro de acogida que recibe sobre todo a mujeres y niños, que se quedan unos días, o incluso solo unas horas, antes de reanudar su viaje hacia Varsovia y otras ciudades polacas o hacia otros países.

Refugiados ucranianos llegando a Mlyny, Polonia, esperan su transporte en un centro comercial reconvertido. Las habitaciones están abarrotadas y las instalaciones no están equipadas para ofrecer todos los servicios necesarios.

Ucranianos y nacionales de terceros países

“Llegué a Polonia el 4 de marzo para ayudar a las personas que huyen de la guerra en Ucrania, especialmente a los nacionales de terceros países que no tienen pasaporte ucraniano, cuyas vidas también se vieron alteradas por el conflicto.

Los nacionales de terceros países se enfrentan a problemas adicionales. Al principio, fuimos testigos de la discriminación porque no se les permitía el transporte gratuito, ni otros servicios.

Así que nos centramos en ayudarles con el transporte desde un punto de recepción en Mlyny para llevarlos a la estación central de Varsovia, y desde allí a otros países de Europa.

Además, facilitamos el contacto con familias de Polonia y Alemania que quieren acogerlos y con otras personas que se ofrecen para transportarlos a sus destinos. Al principio de la guerra, la mayor parte de la ayuda a las personas que huían del conflicto la prestaban voluntarios.

Sin embargo, a pesar de esta ayuda, los nacionales de terceros países siguen topándose con muchas dificultades. Recuerdo a tres chicos de India, Afganistán y Pakistán, que se quedaron en una estación de tren porque no tenían dinero para comprar los billetes.

He conocido a muchos otros, algunos de ellos jóvenes, que han tenido problemas para registrarse en sus países de acogida.

En estos momentos, tenemos un mostrador de información en este centro de tránsito en el que trabajo con dos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores polaco, que proporciona asistencia en los procesos de asilo a quienes lo necesitan, además de información útil.

Los dibujos muestran las esperanzas de los niños, así como los mensajes de solidaridad de otros niños de todo el mundo.

Nadie creía que esto pudiera pasar en Europa

La formación a cargo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) sobre primeros auxilios psicológicos se centra en las experiencias de los refugiados. Para estas personas, todo ha ocurrido de forma inesperada. Nadie creía que esto pudiera suceder en Europa.

Como voluntarios, a menudo nos enfrentamos a situaciones de mucho estrés. Desde que llegué, he visto personas en situaciones muy difíciles. Recuerdo que en la Estación Central de Varsovia vi a una mujer llorando; la quise ayudar, pero realmente no sabía cómo acercarme a ella porque no sabía cómo podía reaccionar.

En la formación, aprendimos a acercarnos a las personas que necesitan nuestra ayuda sin causarles más sufrimiento, simplemente ofreciéndonos a escucharlos y estar a su lado.

La capacitación también se centra en la salud de los voluntarios. Aprendemos mecanismos para afrontar las posibles situaciones y actividades para distraernos. Las personas como yo llevamos casi un mes trabajando sin parar, y a menudo no nos tomamos ni un momento para preocuparnos por nuestro propio bienestar mental y físico.

Esta formación me ha dado mucha esperanza y más confianza como voluntario. Me ha hecho sentir que no estamos solos, que alguien nos está ayudando a realizar mejor nuestro trabajo.

Creo que ahora estoy mejor preparado para echar una mano a las personas que huyen de la guerra, aunque solo necesiten a alguien con quien hablar, que entienda sus necesidades y que pueda hacerles sentir que tienen a alguien de su lado.”

Voluntaria en el centro de tránsito de Mlyny, en Polonia, que acoge refugiados ucranianos y nacionales de terceros países.

Primeros auxilios psicológicos en Polonia

Khan es uno de los trece voluntarios que participan en una formación de primeros auxilios psicológicos organizada por la OIM.

  • Los primeros auxilios psicológicos se centran en la ayuda humanitaria y asistencia práctica y emocional de apoyo a personas que han estado expuestas recientemente a situaciones de mucho estrés. “Se trata del principio de ‘no causar daño’, por lo que es fundamental ayudar a los voluntarios a acercarse a las personas sin hacerlos sentir más vulnerables”, dice Heide Rieder, experta en Salud Mental y Apoyo Psicosocial (MHPSS) de la agencia.
  • Los participantes son de los Países Bajos, México, Canadá, Polonia y Pakistán. Durante la formación, aprendieron enfoques que tienen en cuenta a las personas en función del género, la edad y las necesidades culturales específicas, entre otras cosas.
  • La Organización Internacional para las Migraciones en Polonia presta asistencia a las personas necesitadas, facilitando artículos de primera necesidad, información, asesoramiento y servicios de remisión. En la página de la agencia, dispones de información detallada sobre el trabajo de la OIM en Ucrania.

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