El Secretario General de la ONU, António Guterres, denuncia que los ataques de odio dirigidos a algunas personas se deben simplemente a “su religión o sus creencias, su etnia, su género o su orientación sexual”.

El mensaje de Guterres se emitió durante una mesa redonda virtual con Estados miembros, líderes religiosos, agentes confesionales y representantes de la sociedad civil, organizada por la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas (UNAOC) en colaboración con las misiones permanentes de Egipto y los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

La designación del 4 de febrero como Día Internacional de la Fraternidad Humana es el resultado de una resolución de la Asamblea General de la ONU adoptada en diciembre de 2020, con el objetivo principal de promover una mayor tolerancia cultural y religiosa.

Un día para la reflexión

En el segundo año de la celebración, Guterres destacó que el día debería ser una oportunidad para reflexionar sobre la importancia del entendimiento cultural y religioso, y el respeto mutuo.

Agradezco a los líderes religiosos de todo el mundo que aúnan fuerzas para fomentar el diálogo y la armonía interconfesional“, dijo Guterres.

Asimismo, destacó el papel fundamental de la “Declaración de la fraternidad humana para la paz y la convivencia mundial” —de la que son coautores el líder espiritual de la iglesia católica, el Papa Francisco, y el Gran Imán de Al-Azhar, el erudito islámico egipcio Sheikh Ahmed Al-Tayeb— calificándola de “modelo para la compasión y la solidaridad humana”.

El espíritu de dicha declaración “es más necesario que nunca”, añadió.

Ceremonia de bautismo en el río Tigris, en el marco de la iniciativa de diálogo interreligioso de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para el Iraq.

UNAMICeremonia de bautismo en el río Tigris, en el marco de la iniciativa de diálogo interreligioso de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para el Iraq.

Llamamiento contra el fanatismo

Desde la pobreza y las desigualdades crecientes hasta los conflictos, las divisiones y la desconfianza, “la familia humana está haciendo frente a multitud de pruebas”, subrayó Guterres.

“Para superarlas, debemos poner freno a quienes explotan las diferencias, trafican con el odio y siembran el miedo al ‘otro’ cuando el descontento se apodera del corazón de las personas”, continuó.

Para Guterres “estos actos innobles violan los derechos humanos y son una afrenta contra los valores de las Naciones Unidas“.

El titular de la ONU concluyó con un llamamiento a mantenerse firmes contra el fanatismo dondequiera y cuandoquiera que aparezca.

“Reconozcamos nuestra diversidad como algo que nos enriquece y fortalece a todos. Tendamos puentes entre confesiones movidos por nuestra humanidad común”.

” Y solidaricémonos con los demás para crear un mundo más inclusivo, pacífico y justo para todos”, concluyó.

En el debate participaron, además del Secretario de la ONU, el alto representante para la Alianza de Civilizaciones, Miguel Ángel Moratinos, el secretario general del Comité Superior de Fraternidad Humana, el destacado rabino neoyorquino Arthur Schneier, el secretario general de Religiones por la Paz, Adama Dieng, así como el observador permanente de la Santa Sede, y representantes de Marruecos, India, Bahrein y Arabia Saudí.

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