Por Dr. Amín Cruz, PhD, diplomático, historiador, educador, periodista, escritor, CEO presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa, Padre y embajador de la Prensa Hispanoamericana y Latinoamericana, residente en New York. 

“Johnny Ventura tenía un don natural, una gran sonrisa, una presencia cautivante, un carisma sin paralelo y con eso conquistó el corazón del pueblo dominicano.” Leonel Fernández 

El padre embajador del merengue moderno ya esta en su morada final, pero aun sigue la tristeza que embarga a todo un país y al mundo, se apagó la más luminosa estrella el embajador universal del merengue, de la alegría y gran promotor de turismo de nuestra madre patria. 

Hombre de valores cívicos y políticos que enarboló, defendió y promovió, acordes con los anhelos de libertad, excepcional ser humano, defensor incansable de la Constitución, equidad y justicia de la Patria de Duarte, patriota, lucho por mantener la democracia, la libertad y el bienestar del pueblo dominicano, hombre solidario, buen amigo, trabajador incansable, buen hijo, padre, esposo, humilde, un gran hombre en la música, en el arte, sino en esa sensibilidad social y humana cuyo esplendor iluminó el mundo entero. 

De noble y gran corazón Johnny Ventura invertía parte de su dinero en ayudar a necesitado, toda una la grandeza de ser humano, justo y que dejó un legado de enseñanzas a generaciones de origen humilde, su condición social nunca fue un obstáculo, lo rebasó y eso es una gran lección para todos los dominicanos y el mundo. 

Era un ser resiliente sinónimo de fortaleza y de adaptación frente a las desavenencias en este intervalo de tiempo entre el nacer y morir. La resiliencia es la capacidad que tenemos los seres humanos de lidiar con situaciones adversas y salir, sino airosos, con alguna enseñanza debajo de la manga.  

Johnny Ventura era un hombre con vocación de servir, a las más nobles causas sociales de los sectores más necesitados con un sentido patriótico y un ejemplo no solo a nivel familiar, sino también para la sociedad. Ese es el reto que tiene la nueva generación de musicos y aquellos que se encuentran vigentes en el escenario, tienen que prepararse, tienen que estudiar y prepararse a todo los niveles para poder traspasar la frontera de la inorancia, la mediocridad, eso lo hizo un humilde joven que subió con su propio esfuerzo, Johnny a los más alto niveles del país y el mundo. 

No hay palabras para describir a tan extraordinario ser, si se han dicho muchas cosas más aun así son insuficientes para describirlo realizó tantas cosas maravillosas dejando huellas en el corazón de millones de personas, de República Dominicana y del mundo, su legado, su música vivirá por siempre  

“La muerte nos arranca a nuestro ícono del merengue y la perenne alegría del pueblo dominicano, más siempre será un faro de luz y un ejemplo a seguir Johnny Ventura” 

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