“Desde el punto de vista medioambiental, la única forma sostenible de desarrollo urbano son las ciudades compactas y con más de un centro urbano, una manera racional y económica de crear asentamientos humanos que ofrezcan una calidad de vida alta”. Richard Rogers

Por: Araceli Aguilar Salgado, Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y Comentarista mexicana, del Estado de Guerrero, México

La Ciudad de los rascacielos Nueva York siempre se ha distinguido por estar a la vanguardia en el plano de la construcción la ciudad de los rascacielos y creaciones arquitectónicas interesantes como la del arquitecto Ioannis Oikonomou nacido en Atenas hace 36 años, Ioannis se graduó de la Universidad Aristoteleio (Tesalónica) y realizó su maestría en la Universidad Metsovio (Atenas). 

Ahora pasa la mayor parte de su tiempo en Nueva York, donde se trasladó en 2011, ha sido distinguido en seis concursos internacionales de arquitectura antes de los 30 años, hacemos mención que no es el primer diseño de Ioannis que llamó la atención de los conocedores de la arquitectura, hace cuatro años, había hecho una propuesta igualmente radical para una extensión del museo Guggenheim.  

Eligió Nueva York como su segundo hogar, en donde tuvo lugar la competencia más reciente e importante que ganó el proyecto arquitectónico innovador con la  idea de construir el primer edificio curvo más largo del mundo, que denominó:“The Big Bend”, en un juego de palabras que hace referencia a la famosa torre británica y “la gran curva”, destaca no solo por su extraordinaria altura, sino por la línea que trazaría en el cielo de la gran manzana, con su estructura esta edificación sería estrecha y curvada en la zona más alta para de nuevo volver hacia la tierra.  

Comparando su longitud con la de otras construcciones, el Big Bend superaría a torre de Burj Khalifa en Dubái o la torre de Shanghái en China, este proyecto seguiría la línea de las últimas construcciones de rascacielos en Nueva York, con una estética moderna, ligera y sencilla. 

Su ubicación sería en el  barrio llamado Billionaire’s Row (la calle de los millonarios), saldrá de la calle 57 y vuelve al concreto en la misma cuadra (elevándose por sobre otro edificio), sumando así 4.000 pies (1.219 metros) su inusual forma transformará por completo el skyline de Nueva York y convertirse en una solución arquitectónica a las limitaciones de altura de Manhattan contará con la más novedosa tecnología en ascensores, el sistema Multi de Thyssen Krupp de doble vía que circulará sobre curvas y se desplazará horizontalmente, lo que una vez se consideró el mayor desafío en la historia del ascensor, se transformará finalmente en realidad: el ascensor que puede viajar en curvas, horizontalmente y en bucle continuo, así mismo incluirá en su estructura ventanales de grandes dimensiones en los que se podrá disfrutar de una vista de 360 grados. 

Efectivamente se puede convertirse en una solución para los límites de la ciudad y así lograr acoger a más residentes, ya que, en Manhattan, cada metro cuadrado vale por lo menos 15 mil dólares y por ello optimizar el espacio para sacarle más provecho a las construcciones por el problema de “mucha gente y poco espacio” hasta ahora se resolvía proyectando edificios a lo alto del mundo. 

Muy cierto es que necesitamos nuevas soluciones y formas para abordar el problema de la superpoblación mundial y el éxodo de las zonas rurales a las cada vez más grandes ciudades.  

Las leyes de zonificación de la ciudad de Nueva York han creado un peculiar conjunto de trucos mediante los cuales los desarrolladores tratan de maximizar la altura de su propiedad para infundir el prestigio de una estructura de gran altura. Pero, ¿y si sustituyéramos la altura por la longitud? ¿Y si nuestros edificios fueran largos en lugar de altos?  Si logramos doblar nuestra estructura en lugar de doblar las reglas de zonificación de Nueva York, podríamos crear uno de los edificios más prestigiosos de Manhattan. El edificio más largo del mundo, que no más alto, El Big Bend puede convertirse en una modesta solución arquitectónica a las limitaciones de altura de Manhattan. Ahora podemos dotar a nuestras estructuras de las medidas que las harán destacar sin preocuparnos por los límites del cielo.   

“Los edificios simbolizan la desigualdad en la forma arquitectónica.” Steven Holl 

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