Joe Biden llegó a Nueva York, este jueves, buscando como fortalecer la lucha contra el crimen violento.

Acompañado del fiscal general del país, Merrick Garland, el mandatario se ha reunido con el alcalde, Eric Adams, y la gobernadora del Estado de Nueva York, Kathy Hochul, ambos demócratas; a la cita han acudido varios congresistas de su partido y la fiscal general del Estado, Letitia James. 

El primer escenario elegido para abordar la estrategia en la lucha contra el crimen ha sido la sede del departamento de policía de Nueva York, el mayor del país, con 35.000 agentes. El segundo, un colegio del distrito de Queens, para intercambiar ideas sobre prevención con líderes comunitarios.

En la reunión en el cuartel general de la policía, Biden se pronunció sobre la reciente muerte en acto de servicio de dos agentes, a cuyas familias habló por teléfono y a los que dijo “admirar muchísimo”, y propuso dotar de más fondos al cuerpo, no recortar su presupuesto.

“El presidente está hoy aquí porque conoce lo que quieren los estadounidenses: justicia, seguridad y prosperidad”, declaró Eric Adams; “sabe que la seguridad ciudadana y la justicia son la base de nuestra economía, nuestra democracia y nuestra sociedad”.

La reunión fue una notable demostración de unidad entre los distintos niveles de la Administración. “Alcalde Adams, usted dice que la violencia armada es alimentada por muchos ríos. Como bien sabe, propuse un plan para represar algunos de esos ríos. Puede contar conmigo como socio en ese esfuerzo”, reiteró Biden al regidor.

En Nueva York, donde en lo que va de año 116 personas han sido víctimas de tiroteos, hay un encendido debate acerca de la reforma de la fianza. Las leyes vigentes eliminan la opción de que los jueces fijen una fianza en efectivo para la mayoría de los delitos menores y no violentos, un planteamiento que el nuevo fiscal de Manhattan, el progresista Alvin Bragg, no comparte, aunque la proliferación de sangrientos sucesos puede hacerle modificar su postura.

El mandatario defendió su plan y salió al paso de los críticos. “[El control de armas] No viola el derecho a la Segunda Enmienda [que consagra el derecho a poseer y portar armas] de nadie. No hay enmienda que sea absoluta. No podías comprar un cañón cuando fue aprobada. No hay ninguna razón por la que ahora deberías poder comprar ciertas armas de asalto”, declaró.

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