El número de niños en hogares pobres puede aumentar en 86 millones debido al coronavirus

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Soro Sali, a 39 years old woman is practicing Kangaroo, at the Regional Hospital of Korhogo, in the North of Côte d'Ivoire. Sali's sister in law died by giving birth to triplets. Saki is now together with her 3 sisters taking care of the 10 days old babies. For every child, health.

De no adoptarse medidas urgentes para proteger a las familias que traviesan una difícil situación financiera provocada por la pandemia de COVID-19, el número total de niños que viven por debajo del umbral nacional de pobreza en los países de ingresos bajos y medianos podría llegar a 672 millones a finales de año.

Según se desprende de un nuevo análisis publicado este jueves por UNICEF y la ONG Save the Children, 86 millones de niños pasarán a engrosar las filas de la pobreza debido al impacto económico del coronavirus.

Los países de Europa y Asia central podrían registrar el aumento más significativo, que podría llegar hasta el 44% en toda la región. En América Latina y el Caribe podría registrarse un aumento del 22%.

El número total de niños que viven por debajo del umbral nacional de pobreza en los países de ingresos bajos y medianos podría llegar a 672 millones a finales de año.

De esa cifra, casi dos terceras partes de esos niños vivirán en el África subsahariana y el Asia meridional.

“La pandemia de coronavirus ha desencadenado una crisis socioeconómica sin precedentes que está agotando los recursos de las familias de todo el mundo”, dijo Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF.

Save the Children y UNICEF advierten que el impacto de la crisis económica mundial causada por la pandemia y las políticas de austeridad relacionadas con ella es doble. La pérdida inmediata de ingresos significa que las familias tienen menos capacidad para costear sus necesidades básicas, incluidos los alimentos y el agua, menos probabilidades de acceder a la atención sanitaria o a la educación, y más riesgo de matrimonio infantil, violencia, explotación y abuso. Cuando se produce una disminución presupuestaria, también pueden disminuir el alcance y la calidad de los servicios de los que dependen estas familias.

Además, advierten que, en el caso de las familias más pobres, la falta de acceso a los servicios de atención social o a medidas compensatorias limita aún más su capacidad de respetar las medidas de contención y distanciamiento físico y, por consiguiente, aumenta aún más su exposición a la infección.

Hay que ampliar los programas de protección social

Fore destacó que “la magnitud y la gravedad de las dificultades financieras de las familias amenazan con retroceder años de progreso en la reducción de la pobreza infantil y privar a los niños de servicios esenciales. Sin una acción concertada, las familias que apenas se las arreglan podrían verse empujadas a la pobreza, y las familias más pobres podrían enfrentarse a niveles de carencias que no se han visto en décadas”.

En el caso de los niños que viven en países que ya están afectados por conflictos y violencia, los efectos de esta crisis aumentarán aún más el riesgo de inestabilidad y de que los hogares caigan en la pobreza, advirtieron ambos organismos.

Con el fin de abordar y mitigar los efectos de la COVID-19 en los niños de hogares pobres, Save the Children y UNICEF piden una ampliación rápida y a gran escala de los sistemas y programas de protección social, incluidas las transferencias de efectivo, la alimentación escolar y las prestaciones para niños, inversiones todas ellas fundamentales que abordan las necesidades financieras inmediatas y sientan las bases para que los países se preparen para futuras crisis.

Los Gobiernos también deben invertir en apoyo a las familias mediante otras formas de protección social, políticas fiscales, empleo e intervenciones en el mercado laboral. Esto incluye la ampliación de la cobertura universal a la atención sanitaria de calidad y otros servicios; y la inversión en políticas familiares, como las vacaciones remuneradas y el cuidado de los niños.

Algunos de los países en América Latina que aumentaron la protección social desde el inicio de la crisis del coronavirus fueron:

  • Argentina, en donde el programa de asignación universal por hijos proporcionó un aumento de 3100 pesos (47 dólares EE. UU.) a sus actuales beneficiarios
  • Colombia, donde el Gobierno creó el Programa de Ingresos Solidarios que proporciona transferencias en efectivo a los hogares que actualmente no reciben beneficios de ningún otro programa del Gobierno Nacional. Al 21 de mayo, más de dos millones de familias vulnerables habían recibido una transferencia de 320.000 pesos (equivalentes a 81 dólares de los EE. UU.) mediante dos pagos efectuados durante marzo y mayo
  • Perú, donde el Gobierno entregó un bono solidario a los hogares rurales, los trabajadores independientes y las familias vulnerables, así como un nuevo bono universal, para 6,8 millones de hogares. Es necesario prestar especial atención a las personas que viven en zonas remotas, las poblaciones indígenas y los migrantes

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