Una artista española utiliza su pieza de arte gigante, un mural de 40 metros de altura pintado en el lateral de un edificio de la capital belga, Bruselas, para plantear algunas preguntas sobre el cambio climático y el impacto que tiene en los ecosistemas mundiales. 

“La Alquimista”, el mural de Lula Goce, ha sido creado en colaboración con las Naciones Unidas y la organización sin ánimo de lucro Street Art for Mankind (SAM). Se trata del primero de una serie de 50 murales que se pintarán en los próximos diez años en ciudades de todo el mundo, para fomentar la restauración ecológica de los ecosistemas dañados o a punto de desaparecer. 

La madre naturaleza protegiendo a su manada

“Este mural, la mujer, es una metáfora de la madre Naturaleza cuidando del medio ambiente y tratando de preservar un espacio para todos los animales de la manada” explica Lula Goce. “Ella intenta protegerlo y nos observa porque nosotros tenemos la responsabilidad de protegerlo”.  

Una mujer planta árboles de manglar en Timor Oriental con el fin de revitalizar un ecosistema costero degradado.

Con los ecosistemas del planeta amenazados por los efectos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, nunca ha habido una mayor urgencia por garantizar que se revitalicen esos ecosistemas y puedan recuperarse.

“Los científicos nos dicen que sólo tenemos diez años más para dar el gran paso: de explotar los ecosistemas a revivirlos. Lo podemos conseguir, pero es necesario que toda la sociedad pase a la acción”, afirma Veronika Hunt Safrankova, jefa de la oficina de Bruselas del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y añade que “los artistas pueden desempeñar un papel fundamental en la difusión del mensaje”.

Llevar el mundo natural a la ciudad 

La artista española, Lula Goce, explica que su mural quiere enviar un mensaje positivo sobre la necesidad de preservar la biodiversidad.

Nacida en Galicia (España), Lula Goce creció rodeada de “aire costero salado, percebes, lloviznas y hermosas playas”, y traslada estas influencias naturales a los espacios urbanos donde trabaja.

“Al vivir en las ciudades, rodeados de coches y edificios, estamos perdiendo esta conexión con el mundo natural”, dice Lula Goce, que ha creado obras de arte en todo el mundo, incluyendo lugares tan diferentes como Azerbaiyán, México y Estados Unidos. “Somos parte de la naturaleza y nos corresponde a nosotros hacernos responsables del planeta”.

El arte favorece el diálogo

Pintar obras inmensas en espacios públicos provoca una interacción directa entre el espectador y el mural desde el momento en que comienza el proceso de creación, según la propia artista.

“El arte en un estudio es para la gente a la que le gusta el arte y que lo busca. Aquí, es para la gente que va a trabajar, a tirar la basura; no se lo esperan”. 

El público también suele sorprenderse al ver que es una mujer. “Rompo sus estereotipos, los ladrillos que tienen en su mente”, añade.

Generar un cambio positivo 

Lula Goce afirma que ha tenido que superar su miedo a las alturas para pintar este mural de 40 metros de altura.

Los artistas que pintan este tipo de murales deben ser fuertes tanto física como mentalmente, sobre todo porque a menudo trabajan en cambiantes condiciones meteorológicas. Lula Goce, además, tiene que luchar contra su miedo a las alturas, pero afirma que su deseo de completar sus proyectos es mayor que el miedo. 

Cuando pinta estos murales, siente una gran responsabilidad a sus espaldas porque su obra estará constantemente presente en las vidas de quienes viven a su alrededor.

“Quiero que tengan una buena relación con el arte y trato de enviar un mensaje positivo. (En este mural), presento una manada que tenemos que preservar. El cambio es posible, si trabajamos juntos”. La obra forma parte del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas , un esfuerzo global dirigido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)para frenar los efectos del cambio climático y restaurar los ecosistemas para 2030.
Se ha creado con el respaldo del Centro Regional de Información de las Naciones Unidas en Bruselas (UNRIC), el Ayuntamiento de Bruselas y Parcours Street Art, y ha sido posible gracias al socio del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, Solway

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