Durante meses, cuando Donald Trump ocupaba la presidencia de Estados Unidos y minimizaba la crisis del coronavirus, el gobernador de Nueva York, el demócrata Andrew Cuomo, se convirtió para muchos en un bálsamo, antítesis del mandatario republicano en cuanto a gestión y respuesta ante la pandemia, que tuvo entonces al estado como epicentro. En octubre Cuomo publicó un libro, titulado ‘Crisis Americana: lecciones de liderazgo de la pandemia de covid-19’, que subió a las listas de los más vendidos y ganó alabanzas como “impresionante”. Un mes después recibía un Emmy “en reconocimiento a su liderazgo y su uso magistral de la televisión para informar y calmar a la gente en todo el mundo”. No es oro, no obstante, todo lo que reluce, y ahora Cuomo está en la mayor cuerda floja de su carrera política y enfrenta acusaciones de haber ocultado la dimensión de la tragedia en las residencias de ancianos y el número de mayores fallecidos.

Ya hace dos semanas un demoledor informe de la fiscal general de Nueva York, la también demócrata Letitia James, sacó los colores a la Administración de Cuomo al señalar que habían infrarrepresentado hasta en un 50% las muertes en residencias, a las que Cuomo obligó por una directiva que estuvo vigor entre el 25 de marzo y el 10 de mayo a admitir ancianos que habían dado positivo por covid-19 y a readmitir a  los que tuvieron que ser ingresados en hospitales al contagiarse.

Poco después de ese informe la Administración hizo públicos nuevos datos que elevaban desde cerca de 9.000 hasta unos 13.000 los fallecidos. Y gracias a investigaciones de prensa y datos hechos públicos por órdenes judiciales las cifras han seguido subiendo desde entonces hasta situar en unas 15.000 las muertes vinculadas a residencias, una tercera parte de las 45.000 registradas en el estado.

La bomba de la admisión

Todo había agitado las aguas políticas pero la auténtica tormenta se ha disparado después de que el tabloide ‘New York Post’ filtrara este jueves una conversación que mantuvo la víspera con legisladores demócratas una alto cargo de Cuomo, Melissa DeRosa, en la que reconoció que el gobierno del demócrata retuvo información sobre las muertes de ancianos. En ese momento el Departamento de Justicia de Trump había solicitado información y la legislatura estatal también y el gobierno de Cuomo “se quedó paralizado”, según DeRosa. Parte del temor era que Trump, que públicamente atacaba constantemente a los gobernadores demócratas y a algunos en particular como Cuomo, usaría los datos como un arma política.

Ya antes de la bomba del ‘Post’ arreciaban las críticas a Cuomo, incluyendo de demócratas y, sobre todo, de republicanos. Y ahora en Albany, capital neoyorquina y sede del gobierno estatal, hay un clamor. Demócratas como el senador Andrew Gournades han hablado de “traición a la confianza pública” y exigen que se depuren responsabilidades. Los republicanos piden dimisiones, una investigación federal y que se presenten cargos penales contra el gobernador y altos cargos.

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