“El genocidio es el más atroz de los crímenes y abarca todo lo que toca en un tsunami de odio y destrucción. Es un asalto a nuestros valores compartidos más fundamentales”, dijo este miércoles el Secretario General de las Naciones Unidas.

António Guterres participó en un evento virtual celebrado con motivo del 72 aniversario de la Convención para la Prevención y Sanción del Crimen de Genocidio, que empezó con un minuto de silencio en memoria de las víctimas de esa y otras atrocidades.

Durante su discurso, Guterres recordó que la prevención del genocidio fue uno de los principios que sirvieron de base para la fundación de las Naciones Unidas y afirmó que sigue siendo uno de los propósitos primordiales de la Organización.

En el Día Internacional para la Conmemoración y Dignificación de las Víctimas del Crimen de Genocidio, enfatizó que la Convención sobre ese tema, aprobada en 1948, fue el primer tratado de derechos humanos adoptado por la Asamblea Geeral y aseveró que mantiene su vigencia.

Lamentó que pese al tiempo transcurrido y los horrores observados por la humanidad, ese crimen siga cometiéndose impunemente, sobre todo porque nunca ocurre sin señales claras que lo adviertan.

Agregó que la pandemia de COVID-19 ha puesto de relieve la fragilidad de las sociedades actuales “y ha exacerbado los de por sí enormes desafíos de paz y seguridad”.

“Por eso sigo pidiendo un alto fuego mundial y he solicitado al Consejo de Seguridad que trabaje en busca de conseguir ese objetivo para fines de este año”, apuntó Guterres.

Identificar las advertencias

El Secretario General señaló que a 72 años de la aprobación de la Convención sobre el Genocidio, la humanidad debe apresurarse a identificar las advertencias de gestación de la atrocidad y reaccionar frente a ellas.

Citó, por ejemplo, que las víctimas suelen ser antes blanco del discurso de odio, la discriminación y la violencia, por lo que instó a rechazar con contundencia todas sus manifestaciones.

“Esto implica asegurar que las empresas de tecnología y las plataformas de redes sociales hagan su parte. No debemos subestimar el poder que tienen esas redes para diseminar el discurso de odio y polarizar a las comunidades”, acotó.

Guterres urgió también a desarrollar estrategias nacionales, regionales e internacionales para evitar la incitación a la violencia contra determinados grupos o comunidades.

En la tarea también es clave el papel de los líderes civiles y religiosos, así como la garantía por parte de los gobiernos de que las instituciones y defensores de los derechos humanos puedan realizar su trabajo.

Justicia y reparación

“Para evitar el genocidio, también es esencial la rendición de cuentas creíble y efectiva. El vínculo entre la impunidad sistémica y los crímenes atroces es claro. La respuesta es hacer investigaciones imparciales y enjuiciamientos”, recalcó el titular de la ONU.

Además, y sobre todo, las víctimas deben tener acceso a la justicia, ya que rara vez se atienden sus necesidades psicológicas y materiales.

“Las víctimas tienen derecho a la verdad, la justicia, la reparación y a una serie de garantías de no repetición”, puntualizó.

Puesto que la recuperación de las comunidades devastadas por el genocidio toma décadas y generaciones, la prevención de ese crimen es una labor de la sociedad en su conjunto, que debe mantenerse comprometida y vigilante.

“Es vital que el mundo se una para defender los principios de igualdad y dignidad humana y para reparar las fisuras y la polarización presentes en nuestras sociedades hoy. (…) invirtamos en la prevención y comprometámonos a cumplir las responsabilidades establecidas en la Convención sobre el Genocidio”, concluyó António Guterres.

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