EL FEMICIDO Y FEMINICIDIO

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Por Araceli Aguilar Salgado

Cada mujer desaparecida es un fantasma errante por la ciudad. Cada cuerpo no identificado un grito para que lo nombren. Cada mujer asesinada un clamor de justicia y alguna reparación del daño a sus seres queridos, eso es lo que nos hace dudar de que para el género existan “tiempos de paz”.

La historia del feminismo es una historia de lucha, de indignación, de subversión.

No es un recorrido lineal, no es evolucionista, sino lleno de un ir y venir constantes, de avances y discontinuidades.
Es también una historia de muchas conquistas, de muchos cambios que fueron provocados por la fuerza de mujeres que no dudaron en defender sus derechos, su valor y, sobre todo, de que otro mundo es posible, que hay otras maneras de relacionamiento entre las personas y que no son de explotación o dominación.
El tema de la violencia contra la mujer es posiblemente uno de los temas de mayores aspirados, desde los años setenta, las feministas argumentan que las mujeres son ases en razón de su condición de género, o sea su condición de mujer.
En los años noventa, la noción teórica y política de feminicidio o femicidio, en algunas traducciones latinoamericanas, ganaron fuerza y ​​visibilidad en muchos países de la región.

En México sobre el tema mostró que más allá de una diferencia semántica de la traducción de femicidio para femicidio y feminicidio, hay concepciones teóricas distintas, en virtud de las preocupaciones e intereses.

Marcela Lagarde la noción de violencia feminicida abarca el conjunto de prácticas que con sufren sufrimiento para las mujeres, por su condición de género y la muerte como su expresión fatal, las teóricas feministas están preocupadas con la visibilidad y politización del fenómeno.
Otras se preocupan más con su generalización para pensar sobre cómo las mujeres están vulnerables frente a la violencia y otras se centran en las especificidades para no perder de vista las formas para resolver este problema.
También existen las que se preocupan en pensar una respuesta de tipo penal para el fenómeno.

El feminicidio es la forma más extrema de violencia contra las mujeres, es necesario tomar conciencia y mirar el problema a partir del significado que tienen las maneras en que las mujeres son sometidas para dominarlas, los actos crueles con las que son violentadas y asesinadas. Son conjuntos de delitos de lesa humanidad que contienen los crímenes, los secuestros y las desapariciones de niñas y mujeres en un cuadro de colapso institucional. Se trata de una fractura del Estado de derecho que favorece la impunidad ”Precisamente esa impunidad del Estado para condenar los asesinatos de mujeres, es la que distingue el término ‘feminicidio’ de ‘femicidio’.

El feminicidio se manifiesta a partir de patrones complejos y diversos en los que las mujeres están siendo violentadas y privadas de la vida, en ámbitos públicos y privados, por agresores que son conocidos de las víctimas o desconocidos o relacionados con estructuras criminales. El feminicidio puede ser explicado una de ellas tiene que ver con la desigualdad que existe entre hombres y mujeres, en un entorno en donde los hombres tienen poder sobre las mujeres y en donde las prácticas machistas y misóginas son aceptadas, aunado a ello el escenario legal impide que las mujeres accedan a la justicia.

Todo esto favorece la impunidad, injusticia, discriminación, violencia y muerte. Por ello mi manera de comprender el panorama teórico actual sobre el problema de los feminicidios, y no están restrictas a la realidad mexicana sino que sus estudios son pertinentes a toda Latinoamérica, aún hay desafíos de análisis y son muchos.

El camino de la no violencia tiene que ser construido. Debemos ponerle fin a este gran fenómeno, aunque parezca que el feminicidio es un problema que no tiene fin, existen diferentes soluciones y acciones que podemos realizar para que esta barbaridad termine.

El fortalecimiento enfocado a la prevención de estas figuras delictivas criminales que suceden, y dotar de más y mejores políticas públicas que enriquezcan a los organismos aplicados a la aplicación de esta prevención, pueden ser soluciones para erradicar este problema, aceptar la figura legal de feminicidio sin solucionar el tema preventivo de violencia intrafamiliar es fracasar como sociedad en los fines que pretende para sus individuos, dejándolos sin protecciones debidas sino solo promesas de castigos merecidos.
La vía más apropiada para enfrentar la violencia de género debería comenzar, entonces, por enfrentar la violencia que nos infringe el género.

Ese es el femicidio que hay que combatir desde la educación de los niños hasta la denuncia de cualquier evento que no nos parezca normal y correcto, podemos lograr un cambio; si el gobierno no está dispuesto a hacer nada, hagamos algo nosotros.
La idea fuerza: diagnosticar para actuar. Actuar para transformar.


“Las victimas de feminicidio son mujeres quienes son violentadas en su integridad y vida por una cultura machista que además de discriminación las culpabiliza y discrimina de la violencia que son objeto, la mayoría son asesinadas de manera brutal mediante diversos métodos que incluyen golpes, estrangulamientos, asfixia, quemadura, envenenamientos y heridas mutilantes ”.

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