El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alertó este martes sobre la escala y gravedad de las violaciones a sus derechos que sufren los niños en la región etíope del Tigray, al norte del país, donde se producen intensos enfrentamientos entre el gobierno y el Frente de Liberación Popular de Tigray desde hace casi siete meses.

El conflicto ha provocado el desplazamiento de al menos 1,6 millones de personas, entre los que se cuentan 720.000 niños, que se encuentran ahora hacinados en sitios superpoblados, insalubres e inseguros, donde corren un mayor riesgo de sufrir violencia de género, abuso o explotación y enfermedades transmitidas por el agua.

UNICEF indicó que las mujeres y las niñas son objeto de violencia sexual y agregó que si bien su personal ha ayudado a más de 540 sobrevivientes de estos abusos, la falta de seguridad y el miedo a las represalias impide que un número incontable de personas reciban la atención y los servicios que necesitan con urgencia.

“Los niños, padres y cuidadores dan cuenta de una profunda ansiedad y angustia, y dicen que temen represalias o ataques. Los adolescentes, por su parte, tienen miedo al reclutamiento por parte de las partes en el conflicto”, apuntó la agencia en un comunicado en el que también informa de detenciones arbitrarias.

Sin acceso

Hasta el momento, UNICEF ha ayudado a identificar y registrar a más de 6000 niños no acompañados o separados de sus familias para que reciban protección y asistencia. Sin embargo, estima que hay muchos más menores que necesitan apoyo en áreas a las que no se puede llegar debido a la inseguridad o las restricciones de acceso impuestas por las partes en conflicto.

Gran parte de Tigray sigue siendo inaccesible para los trabajadores humanitarios. Desde principios de abril, al menos 31 misiones de equipos móviles de salud, nutrición y agua apoyados por UNICEF y sus aliados han sido bloqueadas, ya sea por inseguridad o porque fueron acosadas y se les negó el paso.

“Los niños están pagando un precio terrible por este conflicto”, puntualizó UNICEF, urgiendo a los actores enfrentados a respetar su obligación fundamental de permitir el acceso continuo e incondicional a los civiles que necesitan asistencia, especialmente a los niños.

“Sobre todo, hacemos un llamado a todas las partes para que protejan a los niños de la violencia, la explotación y el abuso, y para evitar la separación de sus padres o cuidadores principales”, subrayó la dependencia de la ONU.

Ayuda alimentaria

El Programa Mundial de Alimentos (PMA), otro de los organismos de las Naciones Unidas que ayuda a la población necesitada en el Tigray, ha alcanzado ya a un millón de personas con asistencia de emergencia.

Las raciones de alimentos del PMA se distribuyen desde marzo en las zonas noroeste y sur del Tigray, áreas en las que la agencia ampliará sus operaciones con el objetivo de auxiliar a 2,1 millones de personas que precisan asistencia alimentaria.

El PMA estima que 5,2 millones de personas, el 91% de la población del Tigray, necesitan ayuda alimentaria de emergencia, por lo que ha solicitado 203 millones de dólares para continuar ampliando sus operaciones humanitarias este año, no sólo repartiendo comida, sino restaurando los medios de subsistencia de la gente.

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